Jueves 27 de Julio de 2017

Hoy tenemos el día reservado con Mami Oishi, la guía que nos han asignado en Tokyo Free Guide. Se trata de un grupo de voluntarios que se ofrecen como guías turísticos privados de manera gratuita a cambio únicamente de que les pagues los gastos ocasionados como la comida, transporte o las entradas a los lugares a visitar. No se trata de guías profesionales, sino que generalmente son estudiantes cuyo objetivo es practicar el idioma, o personas con tiempo libre y ganas de mostrar su ciudad. En la página web apuntas los días en los que te gustaría disponer de un guía y las visitas que quieres hacer, y según la disponibilidad te asignan o no un voluntario. Tardan bastante en responder así que tened paciencia.

Comenzamos por Ryogoku, el barrio de los luchadores de sumo. Nos hubiera gustado visitar una heya (El lugar donde entrenan los luchadores) y ver en directo un entrenamiento pero en julio se celebra el torneo de sumo de Nagoya así que todos los luchadores estaban allí compitiendo y todas las heya estaban cerradas. Por la misma razón tampoco había ningún torneo en ese momento en el estadio Kokugikan, fue una pena porque nos hubiera gustado mucho la experiencia. Aún así, la guía nos dio un paseo por la zona y pudimos ver por fuera algunos de los salones de entrenamiento mas conocidos.

Visitamos la pequeña exposición que se encuentra en el estadio Kokugikan donde se pueden ver objetos y trajes de los luchadores y algunas fotos y videos, aunque con muy pocas explicaciones. Nosotros tuvimos suerte de ir con la guía, ya que a ella le encantaba el sumo y nos contó un montón de historias y curiosidades.

Figuras de cartón a tamaño real de luchadores de sumo en el exterior del estadio Kokugikan

En el barrio también se encuentra el museo EDO en el que a través de maquetas enormes, objetos de la época y representaciones a tamaño real te cuentan la historia de Tokio. El museo es interesante pero el inconveniente es que hay muchos carteles con muchísimo texto y todo está en inglés y japonés. La guía tampoco conocía bien la historia así que leía los carteles y a duras penas intentaba traducírnoslo con su escueto español.

Desde el museo fuimos a comer con la guía a Ryōgoku Edo NOREN. Se trata de la antigua estación de tren del barrio que han renovado recientemente inspirándose en el estilo del antiguo Edo y en la que podemos encontrar un montón de restaurantes de diferentes tipos de comida para poder elegir. Allí escogimos un restaurante de donburi, el típico bol de arroz cubierto de diversos ingredientes. Pedimos Oyakodon que literalmente significa ‘don[buri] padre e hijo’, porque contiene entre sus ingredientes el padre y el hijo, es decir, el pollo y el huevo. Nos gustó bastante, estaba muy bueno, y la comida fue muy amena conversando con Mami. Pagamos en total 3.650¥ por los 3 menús sin bebidas (en todos los restaurantes te ponen agua y te gratuitos).

Oyakodon en Ryogoku Edo NOREN

Sobre las 12:45 terminamos de comer y ponemos rumbo a Shibuya donde nos despedimos de Mami.En la misma estación hay una zona elevada desde donde se pueden tener vistas gratuitas al famoso cruce de Shibuya, pero las mejores vistas son desde el Starbucks que está en el propio cruce, así que allí fuimos. Pagamos 1.177¥ por un café y un granizado y tuvimos una suerte increíble porque pillamos sitio enseguida. Se notaba que según iba avanzando el tiempo cada vez había mas gente pasando por el famoso cruce así que seguramente cuando más impresione verlo sea a última hora de la tarde, en plena hora punta.

Vistas al cruce de Shibuya desde la estación

Vistas al cruce de Shibuya desde el Starbucks

En esa misma plaza encontramos la estatua de Hachikō. Como estatua no es nada especial, pero es muy emotiva la historia que tiene detrás, así que ya estás por allí merece la pena acercarse. Cerca de allí también vimos la callejuela Nonbei Yokocho, llena de izakayas. Quizá a otra hora sea interesante pasear por esa zona para ver el ambiente, pero sobre las 15:00 que nosotros fuimos estaba completamente vacío.

Paseamos por la Center Gai, vimos la llamada «Cuesta de España«, que de España no tiene ni gota…, y desde allí fuimos caminando a la colina de los love hotels. A esas horas no había apenas gente, pero nos pareció super curioso que exista una zona llena de hoteles de este tipo. Los precios varían según el hotel pero mas o menos rondaba entre 30€ y 40€ pasar 3 horas, y unos 80€ la noche completa.

Love hotels en Shibuya

Volviendo hacia el centro de Shibuya pasamos por uno de los centros comerciales mas famosos de la zona, SHIBUYA 109, y a nosotros nos gustó bastante. Un montón de plantas llenas de tiendas de moda actual japonesa, y estaban en rebajas así que compramos varias cosillas.  Acordaos de descalzaros antes de entrar a los probadores :).

Eran mas o menos las 17:00 y aunque aún no era hora de cenar no queríamos quedarnos con las ganas de probar un restaurante de sushi con cinta transportadora, y en Shibuya hay uno en el que todo está totalmente automatizado, Uobei. Pides lo que quieres a través de una pantalla individual y te llega en una cinta transportadora. El sushi no era nada del otro mundo, pero el sistema es cuanto menos curioso así que merece la pena verlo. Pagamos 2.000¥ por unos 13 platos de sushi (según el tipo te entran 1 o 2 piezas por plato y todos los platos cuestan 108¥) más las bebidas.

Cogemos de nuevo el metro y nos acercamos al templo Zōjō-ji, que aunque a esa hora ya estaba cerrado, desde él se pueden tener unas interesantes vistas de la Torre de Tokio justo detrás del templo.

Templo Zojo-ji con la torre de Tokio de fondo

Queríamos llegar al mirador de la torre mori en Roppongi antes de anochecer y eran aproximadamente las 18:00, así que decidimos no subir a la Torre de Tokio e ir directamente, de nuevo cogiendo el metro, a Roppongi. A las 18:40 entramos al mirador de la torre mori, y aunque la entrada nos costó 1.800¥ cada uno, merece la pena porque las vistas son increíbles. Hay que pagar 500¥ más por persona para acceder al Sky Deck, pero ya que has subido hasta allí merece la pena (Un apunte, la última hora de admisión al Sky Deck es a las 19:30). Es literalmente la azotea de la torre donde está la típica H para que aterricen los helicópteros, y desde la que tienes unas vistas de 360 grados de toda la ciudad Tokio sin ningún impedimento de paredes ni cristales. Muy recomendable.

Dimos un paseo por la avenida principal de Roppongi y por el centro comercial Tokyo Midtown y fuimos a buscar un lugar para cenar. Escogimos Warayakiya Roppongi, un restaurante especializado en comida ahumada a la brasa, y no pudimos escoger mejor. Nos encantó!! Nos tocó, para nuestro gusto, uno de los mejores sitios donde sentarnos: en la barra al lado de la brasa, y pedimos lo mas raro que vimos en la carta: sashimi de caballo, sushi de ballena, y la especialidad de la casa: bonito a la brasa. El caballo no estaba mal aunque lo esperábamos mas tierno, el sushi de ballena estaba bueno, pero el bonito… madre mía… sin duda el mejor bonito que hemos probado en nuestra vida. Crudito por dentro y con sabor a brasa por fuera, impresionante. Bebimos un par de cervezas y de postre un helado de yuzu, y en total pagamos unos 7.000¥ (unos 55€), y viendo la calidad de la comida este lugar merece mucho la pena.

Restaurante Warayakiya Roppongi

De nuevo montamos en el tren y de vuelta a nuestro hotel en Akihabara.

 


Aquí os dejamos el mapa con todos los sitios que nosotros visitamos en Tokio y algún otro que llevábamos anotado pero que al final no vimos

Nuestros favoritos Imprescindible
Interesante
Prescindible
Muy bueno
Normal
Malo
Lugares/Restaurantes que parecen interesantes pero que no hemos visitado