Domingo 16 de Julio de 2017

Hoy nuestros cuerpos aún afectados por el jet lag han decidido madrugar y a las 8 menos 5 ya estábamos saliendo del hotel rumbo al santuario Heian. Aunque este templo nos pilla un poco a desmano de la ruta que teníamos prevista para hoy (Kiyomizu-dera y el barrio de Gion), mañana tenemos el Gion Matsuri así que preferimos visitar el santuario Heian hoy y así dedicar la tarde del día de mañana únicamente al paseo del filosofo ya que iremos un poco justos de tiempo.

Cogemos de nuevo el Kyoto City Buss One-Day Pass porque solamente con planificar 3 trayectos en bus, como era nuestro caso, ya merece la pena. Cerca del hotel cogemos el bus y a las 8:30 ya estamos en el santuario Heian ¡Que gozada poder visitar un templo sin gente! El templo es gratuito y tampoco tiene nada espectacular, pero para ver los jardines que lo rodean hay que pagar 600¥. Los jardines nos han parecido de los mas bonitos que hemos visto en verano en Japón, tienen un gran lago con un precioso puente de madera, y a esas horas estaban tan vacíos que se sentía una increíble relajación en el ambiente.

A las 9:15 montamos en el bus dirección Sanjūsangen-dō al sur de la zona centro la ciudad. El exterior, un largo edificio de madera, es muy bonito, pero la verdadera joya se encuentra en el interior: 1000 estatuas del Kannon de los mil brazos colocadas formando 10 filas. A nosotros nos llamó mucho la atención. Merece la pena verlo.

Desde allí cogimos un bus a otro de los templos mas famosos de Kioto: Kiyomizu-dera. Primero entramos a lo que llaman el «útero de Daizuigu Bosatsu», la madre de Buda. Se trata de un pasillo de piedra completamente oscuro por el que tienes que cruzar guiándote únicamente por la pared. La verdad es que es una experiencia interesante adentrarse en esa intensa oscuridad únicamente interrumpida por una piedra iluminada en el medio del camino, y solo cuesta 100¥. La entrada al resto del recinto son 400¥ y merece la pena. El hall principal del templo estaba en obras así que fue una pena no poder verlo en todo su esplendor, pero aún estando en obras se puede ver su bonito interior de madera y se pueden apreciar los pilares de madera que sujetan el edificio. Eso sí, como todos los templos famosos de Kioto, estaba lleno de gente. Lo bueno es que como este templo es tan grande, una vez que cruzas el templo principal la gente se dispersa algo más y no agobia tanto. Después de  cruzar el templo, no te puedes ir sin llegar hasta el mirador y sin bajar hasta la fuente Otowa justo debajo.

Templo Kiyomizu-dera en obras durante 2017

Salimos de allí y fuimos a comer a un restaurante especializado en katsu de wagyu que teníamos apuntado, Katsugyu Kiyomizu-Gojozaka. A las 12:00 ya estábamos esperando en la puerta y detrás nuestro se hizo algo de cola pero entramos en seguida. Ibamos por la carne, pero ésta nos decepcionó ya que no estaba tan sabrosa ni tan jugosa como nos esperábamos, aunque el conjunto del katsu con todas las salsas que te ponen estaba muy bueno.

Katsu de ternera en el restaurante Katsugyu Kiyomizu-Gojozak

Salimos de comer y bajamos por las cuestas Kiyomizu-zaka y Sannen-zaka hasta la zona de Ninenzaka. Estas calles nos decepcionaron un poco porque aunque hay muchas casas tradicionales de madera no hay otra cosa en ellas que no sean tiendas de souvenirs y turistas por todas partes. Incluso una de las casas de té antiguas que teníamos apuntada para visitar se ha convertido en un starbucks!!! De todos modos por muy «turistada» que sea es una zona imprescindible visitar en Kioto.

Seguimos por la zona de Ninenzaka hasta llegar a la pagoda Yasaka. La estampa de las callejuelas con la pagoda de fondo es preciosa, pero no la vimos por dentro. Había que pagar 400¥ y parece un recinto muy pequeño.

Nuestra siguiente parada es el templo Kōdai-ji. Es bastante grande y tiene varios templos rodeados de unos densos jardines verdes, un lago, un bosque de bambú, un jardín zen… En conjunto muy recomendable.

Desde allí nos acercamos al cementerio Higashi Otani, y para nuestra sorpresa no dejan entrar a los turistas al cementerio así que solo pudimos verlo desde la puerta. En la zona se encuentra el templo principal del cementerio, y justo cuando llegamos estaba cerrado porque dentro se encontraba un montón de gente local cantando sus oraciones. Eran las 14:45.

No se permite la entrada en el cementerio Higashi Otani

Continuando el camino llegamos al santuario Yasaka sobre las 15:10 y en ese mismo instante comenzó a llover a cántaros. El santuario es interesante por el ambiente, donde se pueden ver a geishas fuera de su horario laboral, pero el propio santuario en sí no tiene mucho de especial. Estuvimos una media hora refugiados bajo la puerta de entrada hasta que dejó de llover y fuimos a dar un paseo por el barrio de Gion. Comenzamos por el sur, por la zona de la calle Hanamikoji. La calle principal es muy bonita, pero lo mejor es meterse por las callejuelas de alrededor huyendo del gentío. Aunque era bastante pronto (sobre las 16:30) por allí vimos nuestra primera geisha. Mientras paseábamos buscando más volvió a llover así que fuimos a buscar un lugar donde refugiarnos. Terminamos tomando un par de tes helados en Tully’s Coffee, una cafetería estilo Starbucks, mientras nos congelamos de frío por culpa del aire acondicionado. Al salir decidimos volver de nuevo a la calle Hanamikoji para ver si conseguíamos ver a alguna geisha más, pero no hubo manera… No sabemos si era porque estaba lloviznando, o por la cantidad de gente que había por la calle, pero nos pareció bastante difícil ver geishas por allí, y de tener suerte y ver alguna seguramente sea de refilón corriendo por alguna de las calles paralelas, y ni mucho menos va a pararse para que le molesten los turistas.

Continuamos por la calle Shijo que nos decepcionó bastante porque no queda prácticamente ninguna tienda tradicional. Si que se ve alguna tienda de adornos para el pelo o de Furosoki (Los típicos pañuelos con los que envuelven paquetes o convierten en bolsos) pero todas ellas muy modernas y claramente orientadas al turismo. La verdad es que dudamos mucho que las geishas compren en estas tiendas…

Desde aquí seguimos hacia el norte, callejeando por Gion. Pasamos por una tienda de dulces tradicionales, Kanshindo, e intentamos comprar alguno, pero la tendera nos hizo un gesto desde el interior que claramente significaba «los turistas no sois bienvenidos a mi tienda!». Dimos varias vueltas por aquí y por allá con la esperanza de poder sacar alguna foto chula de una geisha pero lo único que conseguimos fue ver a otra de ellas por detrás corriendo hacia uno de los banquetes. Algo es algo… ya hemos visto los traseros de dos geishas corriendo 🙂

Geisha en una de las calles paralelas a Hanamikoji en el barrio de Gion (Kioto, Japón)

Segunda geisha que vimos, en una paralela al norte de la calle Shijo (Kioto, Japón)

La zona entre la calle Shijo y el canal del barrio de Gion la verdad es que es algo fea, sobre todo si la comparamos con la zona al sur de Shijo, con un aspecto mucho mas tradicional. Pero una vez que llegas a la zona del canal todo se vuelve mucho mas interesante. Empezando por el propio canal, rodeado de vegetación y con restaurantes a los que solo se puede acceder cruzando los puentes de madera es precioso. También es recomendable en esta zona el puente Tatsumi-kyo y la calle Shinbashi, con tradicionales casas de madera pero completamente vacía de gente. Allí vimos a locales entrando en restaurantes. Seguramente si nos hubiésemos quedado un rato por allí podríamos haber visto alguna otra geisha entrando a uno de los banquetes.

Desde allí bajamos hasta el puente Shijoo y pusimos rumbo hacia la zona de yoiyama, la última de las noches del Gion Matsuri. Bueno… tenemos que confesar que primero paramos en un McDonalds, no nos pudimos resistir a probar la «Summer Curry Locomoco», buenísima! La calle Shijo estaba cortada al tráfico al igual que la calle Karasuma, así que nos metimos entre la multitud que iba desde el santuario Yasaka hasta la zona de las casetas. Es increíble la cantidad de gente que había en una calle tan grande, y simplemente dirigiéndose a un lugar (en esa calle no colocan casetas).

Calle Shijo de camino a la última noche yoiyama del Gion Matsuri. Desde este punto aún queda 1km hasta llegar al cruce con la calle Karasuma, donde colocan las casetas.

Una vez que llegamos a las casetas comimos yakisoba, pinchos de pollo frito y unos rollitos malísimos y blandos que sabían como a piel de pollo. La verdad es que había tantísima gente (mucha mas que los días anteriores) que no podías diferenciar los sitios buenos de los malos así que cogimos lo primero que pillamos y no tuvimos demasiada suerte.

Desde aquí ya nos fuimos al hotel sobre las 10 de la noche, aunque tenía pinta de que aún quedaba mucha fiesta por la zona.

 

Nuestras puntuaciones:

Santuario Heian y sus jardines
Sanjūsangen-dō
Kiyomizu-dera
Callejuelas Sannenzaka y Ninenzaka
Templo Kōdai-ji
Cementerio Higashi Otani
Santuario Yasaka
Gion

 


Aquí os dejamos el mapa con todos los sitios que nosotros visitamos en Kioto durante los 3 días, y algún otro que llevábamos anotado pero que al final no vimos

Nuestros favoritos
Imprescindible
Interesante
Prescindible
Muy bueno
Normal
Malo
Lugares/Restaurantes que parecen interesantes pero que no hemos visitado