Viernes 28 de Julio de 2017

La primera parada de hoy es el mercado de Tsukiji. La parte interior del mercado (donde los mayoristas compran y venden el pescado) la abren al público a las 10 de la mañana así que fuimos allí sobre las 9:30 para visitar primero la parte exterior donde se encuentran las tiendas y entrar al mercado a las 10. Estábamos por la zona cuando a las 9:55 vimos un hombre ataviado con un chaleco fosforito que está «recogiendo» turistas para introducirles a la zona interior, así que nos unimos a él. Te llevan prácticamente de la mano, no te dejan desviarte ni un milímetro del camino, y te dejan en la zona de venta de pescado. A las 10 de la mañana no queda absolutamente nada de género, está todo vacío y las tiendas recogiendo, así que fue una decepción.

Nosotros somos unos enamorados de los mercados, y éste nos decepcionó un montón… Las calles de alrededor están completamente abarrotadas de turistas, y en la zona interior, a la hora que te permiten entrar no puedes ver la «vida» del mercado.

Habíamos decidido no ir hoy la subasta de atún, puesto que aún tenemos muchas cosas que visitar en Tokio y el madrugón para la subasta (hay que ir sobre las 3 de la mañana) nos iba a dejar reventados para el resto del día. Pero aún nos queda una oportunidad, y es que mañana sale nuestro vuelo a las 11:20 así que nos da tiempo a visitar la subasta antes de embarcar y de paso dormiremos mucho mejor durante el vuelo. Todo ventajas :). Podéis ver ese post aquí.

Teníamos ganas de comprar una cortina noren y en esta zona llevábamos apuntada la tienda Tsutaya Shoten donde venden este tipo de cortinas. Se trata de una tienda muy pequeñita y tradicional donde venden producto de calidad. Te sientas en una mesa, te sirven un te, y el dependiente (un hombre súper amable), te va enseñando cortinas según le vayas indicando. Compramos una cortina que nos encantó por 9.000¥ (Unos 70€) de 1,5 metros de altura.

Desde el mercado nos dirigimos al metro hacia nuestra siguiente parada, el barrio de Ginza. Es interesante pasear por este barrio y ver ese ambiente mas pijo de la ciudad: edificios modernos, tiendas de ropa de lujo, e incluso concesionarios de coches. Llegamos hasta el teatro Kabuki-za, que la verdad es que si no vas a ver ninguna función no merece demasiado la pena llegar hasta allí, y como eran mas o menos las 12 decidimos buscar un sitio para comer.

En esta zona hay muchísimos restaurantes de buen nivel, incluidos restaurantes de sushi, pero nosotros escogimos Ginza Kagari, un restaurante escondido en un callejón, especializado en soba, en el que solo caben 8 comensales alrededor de una barra y recomendado por la guía michelín. Esperamos una cola de unos 30 minutos con un calor asfixiante, pero el personal del restaurante muy amablemente repartía entre los clientes paraguas para tapar el sol y la carta de platos antes de acceder al local para agilizar el servicio. Pedimos un ramen Tori-Paitan Soba, muy bueno con un sabor bastante suave, quizá algo «soso» en comparación con el otro plato que pedimos, Tokusei-Tsuke Soba, super sabroso ya que su base es un caldo de sardinas. En general nos gustó el restaurante, bastante original tanto por el local tan pequeñito como por los platos que aún siendo ramen tenían sabores bastante originales. En total pagamos 3.000¥ (unos 25€) incluyendo las 2 cervezas, y las raciones son bastante generosas así que la relación calidad-precio del restaurante es muy buena.

Tori-Paitan Soba del restaurante Ginza Kagari

Tokusei-Tsuke Soba del restaurante Ginza Kagari

Cruzamos el barrio de Ginza pasando por el Sony Building, donde teníamos apuntado que se podían ver exposiciones de productos de Sony que aún no han salido al mercado, pero en ese momento el edificio estaba en obras así que no pudimos entrar 🙁

Llegamos caminando hasta la estación central de Tokio. Es increíble el tamaño que tiene! Dentro hay un montón de tiendas, y entre ellas nos llamaba mucho la atención la «Character Street«, una zona dentro de la estación llena de tiendas donde venden artículos de dibujos animados y un montón de máquinas de gashapon (las típicas máquinas de bolas de plástico que contienen juguetes sorpresa en su interior). Había alguna que otra tienda de superheroes japoneses pero la mayoría eran de personajes conocidos como por ejemplo Hello Kitty, Shin chan, o muchos personajes de Disney. La estación es gigante, así que no será raro perderse buscándolo.

Cerca de Character Street está «Okashi Land«, una zona donde venden un montón de dulces (y por fin dulces japoneses sin anko!!!). Aquí compramos unos mochi de chocolate que estaban para morirse. Los mochi de pastelería como estos tienen que estar refrigerados así que no pueden llevarse en el avión, una pena :(. También compramos aquí los famosos Tokyo Banana, unos pastelitos de esponjosísimo bizcocho rellenos de crema de plátano que también estaban buenísimos, y de esos si que trajimos a españa.

Caja de mochi en Okashi Land

Mochi de chocolate de Okashi Land

Ya nos estábamos quedando sin dinero en efectivo así que a la salida de la estación vimos una casa de cambio y cambiamos 100 euros a yenes. El cambio un poco malo 120,07¥ por euro (El del aeropuerto estaba a 126,74), pero siendo poco dinero el que cambiamos tampoco nos merece la pena buscar otro sitio.

Salimos por la otra puerta de la estación para ir al Palacio Imperial. Es curioso según te vas acercando ver el contraste entre el palacio de estilo tradicional y los edificios modernos alrededor. No visitamos el palacio por dentro, simplemente dimos un paseo por la explanada principal hasta llegar a la zona donde se puede ver el puente Nijubashi, y desde allí cogimos el tren hacia Roppongi.

Nos habíamos quedado con las ganas de visitar un café típico japonés en el que puedes interactuar con animales, y en Roppongi habíamos visto uno que tenía erizos enanos, Harry Hedgehog & Bunny Cafe. Es bastante caro, cuesta 1.800¥ por persona y solo puedes estar 15 minutos con  los erizos que no puedes sacar de su cajita. No es realmente una cafetería ya que no puedes pedir ningún tipo de consumición, con la entrada únicamente tienes derecho a un solo vaso de zumo o té que tú mismo sacas de una máquina. Aún así la experiencia nos gustó ya que en España estos animales están prohibidos como mascota así que es una buena oportunidad para poder interactuar con ellos.

Harry Hedgehog & Bunny Cafe

Nuestro próximo y último lugar a visitar es Akihabara. Merece la pena entrar en todas las tiendas y poder sentir el ambiente, sobre todo en los locales de maquinas recreativas como TAITO Station o el Sega Building, con varias plantas llenas de jóvenes japoneses jugando a todo tipo de máquinas, desde las máquinas de gancho, pasando por el clásico Mario Kart, hasta los típicos juegos de baile o de taiko (los tambores japoneses). Pasamos también por Mandarake Complex, un edificio con varias plantas de comics, CDs y DVDs, e incluso en la ultima planta objetos vintage de coleccionista (Floor Guide). Aunque no tenga nada que ver con el estilo «Akihabara» es recomendable acercarse por Don Quijote, un «todo a cien» enorme con todo tipo de cosas entre las que se incluyen souvenirs, ropa o comida. Aqui compramos varios recuerdos, unos cuantos kit-kat de sabores y bebidas japonesas para traer a España.

En la calle principal de Akihabara cenamos en Go!Go! Curry Akihabara Chuodori, una cadena japonesa de curry en la que pides la comida en una máquina, y sin duda es el peor curry que hemos comido en Japón. Pedimos curry de cerdo con extra de gambas y el cerdo estaba sequísimo y el rebozado estaba super grasiento. Para nada recomendable.

Katsucurry de cerdo en Go!Go! Curry Akihabara Chuodori

 


Aquí os dejamos el mapa con todos los sitios que nosotros visitamos en Tokio y algún otro que llevábamos anotado pero que al final no vimos

Nuestros favoritos Imprescindible
Interesante
Prescindible
Muy bueno
Normal
Malo
Lugares/Restaurantes que parecen interesantes pero que no hemos visitado