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Dosis periódicas de combinados de viajes, festivales de cine y buena comida

Categoría: Viajes (página 1 de 5)

China Día 6: Datong (Grutas de Yungang, Templo Shanhua)

Continuamos en Datong visitando la grutas Yungang, el templo Shanhua, el muro de los 9 dragones y la torre del tambor, comemos unos deliciosos dumplings y terminamos el día cogiendo un tren hasta Pingyao

Hoy tenemos un día tranquilo visitando las grutas de Yungang y el resto de la ciudad de Datong. Nos recogen la guía y el chofer a las 9:00 en nuestro hotel y a las 10:00 ya estamos entrando en las grutas de Yungang. El mega proyecto turístico del alcalde de Datong no incluye solo la reforma de la parte antigua de la ciudad (incluida la construcción desde cero de la muralla), sino que también está modernizando las atracciones turísticas, y es que lo primero que llama la atención es todo lo que han construido alrededor de las grutas: una entrada y una recepción gigantescas, un templo con 3 salones enormes rodeados de un lago, jardines… todo a lo grande y con ese aire a “port aventura” que le hace perder todo el encanto. Tardas más tiempo en recorrer todo el complejo que las propias grutas, pero una vez que llegas a ellas, no puedes dejar de mirarlas. Cada gruta te parece mejor que la anterior, es increíble la decoración que tienen por dentro, con todo ese detalle, y los colores, impresionante! Y es más que recomendable ir con guía porque hay un montón de historias y detalles en los que fijarse en cada una de las grutas que si vas por tu cuenta te perderás.

Interior de una de las grutas Yungang

A las 12:15 salimos de las grutas y volvemos a la ciudad de Datong para visitar el monasterio Shanhua. Es interesante y estaba completamente vacío, pero tampoco es imprescindible.

De nuevo nos dejamos aconsejar por la guía y sobre las 13:00 comimos en un restaurante especializado en dumplings justo en la rotonda de la torre del tambor, en el que también podías ver cómo elaboraban los dumplings a través de un cristal. Pedimos unos dumplings de gambas buenísimos, otros de cerdo tostados por la parte de abajo que también estaban muy buenos, y un pan chino que no tenía ni punto de comparación con la “fritanga de pan chino” que nos venden en los restaurantes de España… este estaba buenísimo! Esto y 2 cervezas nos costó aproximadamente 150¥ (No llega a 20€).

Dumplings de gambas

El auténtico pan chino

Terminamos de comer sobre las 14:00 y hasta las 15:00 que teníamos previsto salir hacia la estación tuvimos tiempo libre para pasear por la zona, así que nos acercamos al muro de los 9 dragones. La entrada está muy cerca del centro de la ciudad y es gratuita, pero tampoco es nada del otro mundo. Subimos también a la torre del tambor, la entrada también es gratuita y está en el centro de la ciudad así que es interesante subir para ver las vistas de las 2 calles principales.

Cuando diseñamos la ruta valoramos la opción de hacer el traslado de Datong a Pingyao en coche, pero la agencia nos recomendó el tren porque sale mucho mas barato (De la otra forma habría que pagar el chofer y el coche), es más cómodo, el tiempo de trayecto es similar, y porque durante la ruta de Datong a Pingyao no ninguna visita demasiado interesante de realizar (Teníamos anotado el paso de Yanmenguan pero, habiendo visitado ya la muralla en Pekin, en la agencia no nos recomendaron especialmente esta visita). El tren de Datong a Pingyao es un tren regional, no un tren rápido, así que el trayecto dura unas 6 horas… Hay mucha gente que toma el tren nocturno y aprovecha para hacer noche, pero nosotros no tenemos buenos recuerdos del tren nocturno de Sapa (Ver la etapa en nuestro diario de Vietnam), así que preferimos ir en el tren por la tarde y poder dormir en el hotel por la noche.

A las 16:40 sale nuestro tren y estuvimos en la estación un buen rato esperando hasta que a las 16:10 abren las puertas. ¡¡¡Sálvese quien pueda!!! Después de codazos y empujones a los que ya nos estamos acostumbrando en las colas chinas conseguimos pasar el torno y entrar en el tren. Hay poco sitio para las maletas así que es recomendable ponerse pronto en la “cola”. Tenemos cama dura (cuando compramos el billete ya no quedaban plazas en cama blanda) y la verdad es que no está mal porque sí que tiene colchón, no es tan dura 🙂 . Hay 3 niveles de literas y nosotros tenemos la planta de abajo que es la más cómoda porque puedes ir sentado durante todo el trayecto y tiene una mesita entre las dos camas. Los pisos superiores no tienen suficiente altura como para ir sentado, así que la gente que tiene esas camas utiliza unos asientos abatibles en el pasillo. Un dato importante: En el vagón no hay enchufes así que procurad cargar el móvil a tope antes de entrar porque son 6 largas horas de viaje.

Tren de Datong a Pingyao

Sobre las 21:00 apagan las luces del tren para que la gente pueda dormir. No te tienes que preocupar en quedarte dormido y saltarte la parada porque el revisor lleva apuntados todos los billetes y se encarga de avisarte en la parada anterior a la tuya (eso sí… el revisor no tiene ni papa de inglés, pero con un simple gesto es suficiente 🙂 ).

Llegamos a Pingyao a las 00:11 y la verdad es que, cómo ya íbamos mentalizados, el trayecto no se nos hizo tan largo. El chofer vino a recogernos a la estación, y nos llevó directamente al hotel. A esas horas las calles están completamente muertas… los coches no pueden entrar en la zona interior de la muralla pero parece que fuera del horario comercial sí es posible porque vimos un montón de coches descargando mercancía en las tiendas y nuestro chofer nos dejó justo a la puerta de nuestro hotel, Water Hotel (89€ la noche), en plena parte antigua de la ciudad.

China Día 5: Datong (Templo colgante, Pagoda de Madera de Yingxian, Monasterio Huayan)

Hoy nos despedimos de Pekín y volamos hacia nuestra siguiente parada: Datong, donde visitamos el templo colgante, la pagoda de madera más antigua que se conserva en China, y el monasterio Xia Huayan

Hoy nos despedimos de Pekín y volamos hacia nuestra siguiente parada: Datong. Quedamos con la guía de China Highlights a las 4:00 en el hall del hotel para ir al aeropuerto ya que nuestro vuelo sale a las 7 de la mañana. A esas horas no hay nada de atasco así que llegamos al aeropuerto en solo 30 minutos y a las 5:10 ya habíamos hecho el check in de las maletas.

Aún tenemos las IC card y el día anterior en la taquilla de la estación de metro nos dijeron que se devolvían en el aeropuerto así que nos dirigimos hacia los carteles de airport express buscando la taquilla, pero nuestro gozo en un pozo cuando vemos que a esas horas está cerrada… abren a las 6! así que no nos arriesgamos y aunque perdemos los 40¥ de la fianza vamos ya al control de seguridad. El control es bastante exhaustivo, te hacen sacar todos los aparatos electrónicos y baterías de las bolsas de mano y cachean a todo el mundo de uno en uno. Nosotros llevábamos una batería externa y no nos la dejaron pasar porque no indicaba en ningún sitio los vatios que tenía, así que si queréis llevar una batería portátil a china revisad que tenga una pegatina con las especificaciones.

Aterrizamos en Datong a las 8:15 y allí nos espera nuestra siguiente guía: Michelle, una de las mejores guías que tuvimos durante todo el viaje: amable, pendiente en todo momento de nosotros, nos recomendó buenos lugares para comer, y hablaba perfectamente inglés (en Datong no existen guías en español).

Desde el aeropuerto vamos directos al templo colgante Xuan Kong Si y llegamos allí sobre las 10 de la mañana. Hay un número máximo de personas que pueden permanecer al mismo tiempo en el templo, así que por lo visto a primera hora de la mañana hay bastante cola para acceder, pero cuando nosotros llegamos ya no tuvimos que esperar. La guía nos comentó que a partir de las 11 comienza a dar la sombra en el templo y no se ve tan bonito así que parece que las 10 es la mejor hora para visitarlo.

Templo colgante Xuan Kong Si

Estrechos pasillos colgantes en el templo Xuan Kong

El templo está literalmente colgando del acantilado, y los pilares que parece que lo “sujeten” se añadieron después para que a la gente no le diese miedo subir, pero realmente no aguantan ninguna carga. Es muy estrecho, apenas cabe una persona en la ruta que recorre los pasillos así que la visita se hace en fila de a uno. Merece mucho la pena verlo, es impresionante!

Desde allí nos dirigimos al Templo de Fogong para visitar la pagoda de madera más antigua que se conserva en China​. Nos gustó bastante y estaba vacía de gente, algo que siempre nos encanta. No es tan imprescindible como el templo colgante pero creemos que es interesante verla si pasas por la zona, eso sí, no penséis en tener buenas vistas porque para poder conservarla no permiten acceder al interior de la pagoda ni por supuesto subir.

A las 12:30 salimos del templo buscando un sitio para comer. Alrededor de la entrada del templo hay bastantes tiendas y bares pero la guía nos recomendó ir mejor a un restaurante grande (parece que formaba parte de un hotel) donde tienen muchos platos para elegir. No recordamos el nombre pero en el mapa al final del post podéis ver la ubicación. Pedimos un plato de cerdo con setas muy bueno, dos tortillas rellenas de cerdo que también estaban buenas, unas berenjenas, arroz y 2 cervezas, todo por 100¥ (unos 13€).

Plato de cerdo con setas

Torta rellena de cerdo

Después de comer y aproximadamente a 1 hora en coche llegamos al hotel, Garden Hotel (66€ la noche), un hotel limpio y sobre todo super bien situado, justo al lado de la torre del tambor. Descargamos las mochilas y fuimos a dar una vuelta por la renovadísima parte vieja de Datong. Es increíble la remodelación que se ha montado el alcalde de esta ciudad… aunque sea un “port aventura” de edificios vacíos a medio construir, la verdad es que es una zona agradable para pasear y para salir a cenar.

Llegamos hasta el monasterio Xia Huayan sobre las 16:30. El precio de la entrada es de 65¥ y el horario de verano (15 de abril al 15 de octubre) es de 8:00 a 18:00 y de invierno de 8:00 a 17:00. Lo que más nos gustó fue que en una pequeña “capilla” que hay al fondo estaban los monjes rezando con varias personas del pueblo. Había seguridad en la puerta para que los turistas no entrásemos a molestar pero está abierto al exterior así que desde la explanada de fuera se puede ver perfectamente la ceremonia y disfrutar de los hipnóticos cantos de los monjes. Después del momento “zen” subimos a la pagoda. Las vistas desde aquí son muy interesantes sobre todo porque, hasta que reformen por completo la ciudad, se pueden ver las zonas de casas derruidas que todavía no han restaurado (que no se parecen ni de lejos a las nuevas…), y al fondo, después de la muralla, se ve la gran cantidad de enormes bloques de edificios de estilo comunista que también están construyendo por decenas.

Vistas desde la pagoda del monasterio Xia Huayan. Al fondo a la izquierda la renovada plaza Hongqi y a la derecha las casas originales antes de la reforma

Fuimos al hotel a descansar y darnos una ducha y sobre las 20:00 salimos a cenar. Hay un buen ambiente por la zona, muchas familias con niños, y en la plaza una especie de coches de choque al aire libre, curioso para dar un paseo.

Fuimos a cenar a Fenglin Ge sobre las 20:40 y aunque parecía que había mucha cola, en 5 minutos ya entramos a sentarnos. Los camareros no hablaban inglés, pero sí que tienen menú en inglés y con fotografías así que no tuvimos grandes problemas en conseguir entendernos. Pedimos unos dumplings “beef mix” de 9 unidades (90¥), otros dumplings de 5 (56¥), un pescado frito que recordaba muchísimo al típico pollo al limón que comemos en los restaurantes chinos de España, un entrante, 2 cervezas y un zumo. Para pagar hay que coger el cartel que está en la mesa con un código QR y llevarlo a la caja. En total pagamos 496¥ (poco mas de 60€), algo caro para ser china… La comida estaba buena (sobre todo los dumplings). Eso sí, merece la pena pasearse por el restaurante, ya que tiene muchos pasillos y recovecos, e incluso puedes ver a través de un cristal la cocina donde preparan sus famosos dumplings.

Elaboración de dumplings

Pescado frito y dumplings

China Día 4: Pekín (Gran Muralla, Calle de los Fantasmas)

Hoy hacemos una de las visitas estrella: La Gran Muralla China. Probamos el Hot Pot y nuestro restaurante favorito del viaje: Din Tai Fung, para terminar la noche en la calle de los fantasmas comiendo cangrejos extra picantes

Hoy madrugamos para una de las visitas estrella de este viaje, la Gran Muralla, catalogada como una de las 7 maravillas del mundo moderno (y la 3ª que tendremos la suerte de conocer después de Chichén Itzá en México y Taj Mahal en India).

Salimos del hotel a las 7:30, donde habíamos quedado con nuestra guía (habíamos contratado esta excursión con China Highlights), y tras hora y media de viaje en coche llegamos a la zona de aparcamiento de uno de los tramos visitables de la muralla (nosotros escogimos el de Mutianyu, ya que suele estar menos concurrido que el popular Badaling, eso sí, al tener más desniveles requiere algo más de desgaste físico). Desde el aparcamiento hasta la muralla toca subir, gran parte del trayecto se hace en autobús, un tramo andando que se hace algo durillo, y finalmente en teleférico (como habíamos madrugado no encontramos nada de cola, y parece que se suele generar bastante atasco aquí, con esperas de hasta 40 mins, por lo que recomendamos ir pronto), en total media hora hasta que nos encontramos finalmente andando sobre la muralla! Nos sorprendió el perfecto estado en el que se encuentra, obviamente resultado de las labores de restauración y mantenimiento. Dado el tiempo limitado de vista que nos habíamos dispuesto, teníamos que decidir si andar el tramo derecho o el izquierdo. La guía nos recomendó el izquierdo porque al final había mejores vistas, así que seguimos el consejo, a pesar de que se intuía a lo lejos un tramo final que parecía elevarse bastante. Tampoco sería tan duro no?

El tramo que teníamos que recorrer: hasta la primera torre de las empinadas escaleras que se ven al fondo (Mas allá de esa torre la muralla está cerrada a los turistas)

Con ese pensamiento arrancamos rumbo a las vistas, y casi todo el recorrido lo llevamos bien, pero es cierto que el último tramo es todo escaleras bastante empinadas que requieren hacer paradas cada diez escalones. Una vez arriba se cumplieron expectativas. Espectacular. Tras hora y media de caminata por la muralla, ida y vuelta, a las 11:00 estábamos bajando en el teleférico (y pudimos verificar la enorme cola que ya había para subir).

De regreso a Pekín (nos habíamos alejado casi 90 km), teníamos previsto aprovechar para parar casi a mitad de camino y visitar las tumbas de la dinastía Ming, donde se encuentran las tumbas de trece de sus dieciséis emperadores. De todas ellas nosotros visitamos la Tumba de Chang Ling. Si tienes tiempo y te pilla de paso, bien, pero si no, el recinto no tiene nada imprescindible. Al salir compramos en uno de los puestecillos de fruta un par de melocotones rosas que tantas veces ya habíamos visto, y además de refrescarnos estaban riquísimos! Diferentes a los que tenemos en España.

Ya en Pekín, a eso de las 15:00, decidimos comer en el restaurante Donglaishun (en el centro comercial APM de la calle Wangfujing), que nos había recomendado nuestra guía, especializado en el tradicional plato Hot Pot. El plato consiste en cocer tú mismo en agua hirviendo diferentes tipos de vegetales, carnes y pescados (todo en el mismo agua). La verdad es que nos pareció curioso pero no nos entusiasmó demasiado (como no sabíamos si fue por el restaurante o por el tipo de cocinado, decidiríamos volver a probar este plato más adelante durante el viaje en otro restaurante, pero la conclusión sería la misma), y tampoco resulta demasiado barato, fueron 194¥ y pedimos poca cantidad: un plato de carne, uno de setas y otro de col china.

Hot pot en el restaurante Donglaishun (Pekín, China)

De hecho, nos quedamos con hambre, así que según íbamos saliendo del centro comercial, nos encontramos con que la cadena taiwanesa Din Tai Fung (de la que habíamos leído buenas críticas durante la preparación del viaje) tenía un local en la planta inferior y decidimos entrar a pedir un par de platos para probarlo. Sin exagerar, esta cadena cocina los mejores dumplings que hemos comido nunca (de hecho repetiríamos otro par de veces en esta cadena durante el viaje, la segunda vez en Shanghai y la tercera en Hong Kong, donde además vimos que llegaron a mantener una estrella Michelín).

El mejor dumpling que hemos comido nunca, en el restaurante Din Tai Fung

Pedimos dumplings de pollo con kimchi y de cangrejo, arroz con gambas (impresionante) y de beber un zumo de naranja y un té frío con pomelo y miel (las bebidas al nivel de la comida). Todo por 207¥. Esto nos pareció barato teniendo en cuenta la calidad de lo que comimos, y el atento y amable servicio del restaurante.

Dumplings y arroz en el restaurante Din Tai Fung

Té frio té frío con pomelo y miel

Con la barriga llena, y con cierto cansancio acumulado de la paliza del día anterior y del paseo por la muralla de la mañana, volvemos al hotel a descansar algunas horas. Decidimos salir a cenar a la Calle de los Fantasmas (Gui Jie), famosa por su amplia oferta de restaurantes 24h (lo del nombre viene porque durante la dinastía Qing, el transporte de cadáveres para su entierro a las afueras de la ciudad pasaba por aquí, y acabó convirtiéndose en una zona de empresas mortuorias). Nos sorprendió mucho esta zona, no sólo por la cantidad de restaurantes, sino por la cantidad de gente que había esperando con su número sentada en banquetas en la calle. Es algo absolutamente exagerado que cuesta de creer si no lo ves: nosotros cogimos número en el primero que vimos, Huda Restaurant, y no dábamos crédito, nos dieron el 410 y había 248 mesas esperando delante de nosotros!!! Obviamente no nos quedamos esperando (cuando regresamos al hotel aproximadamente 2 horas después, aún quedaban más de 60 números por delante del que sería el nuestro), y continuamos andando en busca de otro con menos gente, pero que tampoco estuviera vacío (por aquello de fiarte de donde veas comer a la gente local). Al final nos dimos cuenta que ese primer restaurante con tanta gente esperando, tiene varios más en la misma calle, y todos ellos con mucha cola (por algo sería…), así que buscamos el que tuviera menos gente, Huda Restaurant (Guijie 2nd), y ahí que nos pusimos a esperar (de nuevo, tratando de entender la pronunciación de los números en chino según llamaban, porque inglés cero, y ese era el único de todos los locales que no tenía una pantalla avisando de los turnos). “Sólo” tuvimos que esperar 40 minutos… Estos restaurantes (y en general toda la zona) están especializados en cangrejos picantes “Ma Xiao”. Pedimos cangrejos y ancas de rana, los dos platos aparentemente con el mismo aderezo, un par de vieiras y una jarra de zumo. Como nos encanta el picante nos empezamos a relamer los labios para degustar la especialidad. Pues bien, nos resultó absolutamente imposible. No es que toleremos el picante, es que nos apasiona (y no sólo el picante de España, sino el que hemos probado en países como India, México, Tailandia, …), pero este plato pudo con nosotros. Alucinábamos con los comensales de las mesas de al lado cómo chupaban y devoraban los platos, cuando nosotros a duras penas mordíamos con los dientes la carne intentando no mojar la salsa para no perder más sensibilidad en los labios. La cuenta nos salió por 232¥.

Cangrejos picantes en el restaurante Huda

Ancas de rana picantes en el restaurante Huda

Sobre las 22:30 volvimos al metro rumbo al hotel, y siendo nuestra última noche en Pekín, antes de salir pretendimos devolver las tarjetas IC y recuperar la fianza, pero nos dijeron que sólo se podía hacer en el aeropuerto (lo que no sabíamos es que las taquillas del aeropuerto abrirían después de que embarcásemos en el avión rumbo Datong…).

China Día 3: Pekín (Ciudad Prohibida, Templo de los Lamas, Lago Houhai, Wangfujing)

Cambiamos los planes debido al tifón y visitamos la Ciudad Prohibida, la calle Nan Luo Gu Xiang, el templo de los Lamas y la zona del lago Houhai para terminar el día cenando en el famoso mercado nocturno de Wangfujing

Hoy teníamos prevista la excursión con China Highlights a la Gran Muralla, pero nuestra persona de contacto en la agencia nos advirtió el día anterior que se aproximaba un tifón a Pekín y que la muralla se encontraba cerrada porque parece ser que “puede resultar peligroso” con intensa lluvia. Así que acordamos retrasar la excursión y tras reorganizar nuestra agenda (incluida la cancelación de las entradas que teníamos reservadas por internet para el día siguiente a la Ciudad Prohibida, puesto que lo adelantaríamos a hoy), salimos del hotel sobre las 8:30 con las pilas cargadas (hoy iba a tocar caminar bastante)… y la mitad del día con el paraguas!

La primera parada sería la Plaza de Tiananmen, la segunda plaza más grande del mundo y escenario de hechos históricos como la proclamación de la República Popular de China por Mao Zedong en 1949 y la violenta represión a la revuelta estudiantil contra ese régimen 50 años después. Llegamos antes de las 9:00 y ya había muchísima gente. Para acceder a ella hay controles de seguridad que piden incluso pasaportes. Esto no lo habíamos anticipado y los habíamos dejado en la caja fuerte del hotel, pero afortunadamente llevábamos una foto de los mismos en el móvil, y pareció suficiente.

Ya dentro de la plaza, nos fuimos acercando hasta el centro de la misma, donde acababa la cola (de turistas/peregrinos chinos) para entrar a la tumba de Mao. A primera vista no parecía una cola demasiado larga y parecía avanzar rápido. Lo segundo podía ser cierto, pero según íbamos avanzando por uno de los laterales del edificio comprobamos que la cola realmente lo bordeaba, así que si en algún momento se nos ocurrió entrar a visitarlo, inmediatamente se disipó esa idea. Hay que decir que, como era de esperar por el anuncio de tifón, estaba lloviendo muchísimo, pero no parecía amedrentar a los locales deseosos de, por tributo o curiosidad, ver el cuerpo embalsamado del líder de la revolución comunista.

Parte de la cola de entrada al mausoleo de Mao Zedong en la plaza Tianmen

Frente a la Plaza se encuentra la entrada sur del Palacio Imperial, al que accedimos a través de la llamada Puerta de la Paz Celestial (o Puerta de Tiananmen), vigilada por un enorme retrato de Mao en homenaje al discurso de proclamación de la República que pronunció desde ella. Las dimensiones y las restricciones de acceso (reservado sólo a la familia imperial hasta comienzos del S.XX) de este recinto bien le merecen el nombre de “Ciudad Prohibida”. La verdad es que con el cambio de planes por el tifón, al no haber podido sacar las entradas por internet con anticipación para este día y por los comentarios que habíamos leído previamente, temíamos encontrarnos largas colas en las taquillas pero afortunadamente no fue así. Aquí también nos pidieron pasaporte, pero de nuevo con la foto que llevábamos en el móvil fue suficiente. Cogimos dos audioguías por 50¥ cada una (aquí no requerían fianza como en el Palacio de Verano, pero igualmente no funcionaban del todo bien).

Audioguía con localización automática en el Palacio Imperial

A pesar de la lluvia y la aglomeración de turistas (casi todo chinos), pudimos disfrutar la visita de una sucesión de puertas, plazas y salones, cada cual más espectacular, y tras algo menos de dos horas, salimos por la puerta norte dispuestos a subir la Colina del Carbón (Parque Jingshan) situada justo enfrente. Hay distintos itinerarios bien señalizados en el parque para el ascenso. Nosotros optamos por el más recto y, por lo tanto, más empinado, a través de unas escaleras rodeadas de vegetación, pero no resultó demasiado duro (eso sí, ojo a los mosquitos) y las vistas panorámicas desde arriba de la Ciudad Prohibida merecen la pena.

Vistas al Palacio Imperial desde el Parque Jingshan

Bajamos de la colina por un camino distinto para salir por la puerta este e ir rodeando el parque hacia el norte y parar a comer en el restaurante Man fu Lou (bastante bien valorado según tripadvisor), pero lamentablemente le encontramos cerrado. No nos dio la impresión que fuese por el día/hora, sino que parece llevar bastante tiempo cerrado y, consultando posteriormente tripadvisor (donde aun figura como abierto), podría ser así porque los últimos comentarios son de 2017.

Así que con el estómago vacío continuamos andando hasta la siguiente parada: la calle Nan Luo Gu Xiang, un hutong renovado repleto de tiendas. La verdad es que no nos pareció que tuviese demasiado encanto, y tampoco había demasiada oferta de restaurantes, así que finalmente improvisamos y acabamos entrando en uno especializado en noodles sobre las 13:00. Nos dejamos recomendar por el que parecía el responsable del establecimiento, y además de unos noodles pedimos un pescado (tilapia), un batido de coco y una cerveza, todo por 105Y. Nos gustó bastante. El pescado aliñado con las típicas guindillas que encontramos en muchos sitios durante el viaje, super picante, y el batido con las gelatinas en el fondo y galletitas por encima.

Noodles y Tilapia en un restaurante de la calle Nan Luo Gu Xiang

Salimos callejeando por los hutongs de la zona y, aunque acabábamos de comer, teníamos una parada obligada prevista en la cervecería Great Leap. Tienen una carta de cervezas artesanas muy amplia, nosotros pedimos un par de pintas que nos gustaron bastante que nos costaron 75¥ (algo caro para ser Pekín, pero este local parece orientado para clientela más internacional).

Continuamos la jornada cogiendo el metro rumbo al Templo de los Lamas, que no nos dio tiempo a visitar el día anterior. Llegamos sobre las 15:30 y tardamos menos de 1h en visitarlo. Se considera el templo budista tibetano más importante que existe fuera del Tíbet, y nos gustó bastante.

Al salir teníamos que coger el metro en la misma parada para volver a la zona de los hutongs donde habíamos comido para visitar las Torres del Tambor y la Campana pero, ya que estábamos enfrente a la calle Guozijian, de la que habíamos leído ser “una de las mejores calles antiguas en Beijing” y en la que se encuentra la entrada del Templo de Confucio (al que no pensábamos entrar porque parece decepcionar a los visitantes, según habíamos leído), decidimos recorrerla y coger una parada de metro más lejana. La verdad es que vimos calles con muchísimo más encanto y, además de suponernos una caminata que empezaba a hacer mella en las fuerzas, nos llevó demasiado tiempo de forma que no pudimos llegar a tiempo (llegamos justo a las 17:00) para entrar y subir a lo alto de la Torre del Tambor, como nos habría gustado. Nos conformamos con las vistas desde abajo, y nos dirigimos inmediatamente a la zona del Lago Houhai. Así como el día anterior vimos que Sanlitun era la zona de fiesta de los occidentales expatriados, Houhai está reservado para los locales. Aunque era relativamente pronto, resultaba muy curioso ver junto al lago la hilera de bares de música en directo / karaokes con las puertas abiertas y los altavoces con un volumen altísimo, tanto que decidimos ni siquiera entrar y sentarnos a tomar algo. También es cierto que tras la caminata del día estábamos muy cansados, y los calcetines y zapatillas aún estaban empapados de la lluvia, así que decidimos volver al hotel.

Tras una ducha y descansar un poco, salimos del hotel con idea de cenar en el mercado nocturno de Wangfujing. Aunque habíamos leído que los puestos de insectos habían sido cerrados por la administración por motivos de salubridad, la verdad es que sigue habiendo varios que venden escorpiones, grillos, gusanos, y hasta estrellas de mar. Muchos de los insectos ensartados vivos que cocinan a la plancha a modo de pincho moruno. Pese a que no hay ningún cartel en inglés, y tampoco parecen hablarlo los tenderos, da la impresión que este tipo de “aperitivo” está más destinado a los turistas extranjeros que buscan “la foto” que a satisfacer los gustos locales, así que como solemos hacer, nos fijamos en los puestos aparentemente más demandados por los locales y fuimos probando: albóndigas en salsa, tortilla de cebolla, pinchos de cordero y cerdo,… Nos apasiona la comida callejera, y no solemos hacer ascos a nada, pero nada de lo comimos en este mercado nos sorprendió.

Cena en el mercado nocturno de Wangfujing

Salimos del mercado sobre las 22:00 (aún quedaba gente), y regresamos al hotel rumbo a la cama, no sin antes parar a tomar una copa en el bar del hotel (aprovechando que aún estaba abierto, ya que cerraban demasiado pronto: a las 22:30) para despedir un día agotador.

China Día 2: Pekín (Palacio de Verano, Sanlitun)

Pasamos la mañana visitando el palacio de verano de Pekín, comemos nuestros primeros dumplings, terminamos la tarde en el moderno barrio de Sanlitun y cenamos el famoso Pato Pekinés

Arrancamos la jornada algo más tarde de lo que teníamos previsto, pero el cansancio del viaje del día anterior aún se notaba y preferimos dormir algo más para comenzar las visitas del día con las pilas bien cargadas. Salimos del hotel pasadas las 10 de la mañana rumbo al Palacio de Verano, que se encuentra situado al noroeste de la capital, a unos 15 km del centro histórico, por lo que el trayecto en metro requiere algo más de 1 hora. Antes de entrar, como el sol ya calentaba bastante, decidimos probar lo que parecía ser la bebida preferida de los locales: yogurt líquido en vasos de cerámica.

Yogur líquido en el palacio de verano

Al llegar a las taquillas nos encontramos con bastante cola (el intensivo turismo interior fue una constante durante todo el viaje), por lo que tocó esperar para comprar las entradas. Hay dos tipos de entradas, Entrance Ticket (30¥) y Through Ticket (60¥). La segunda permite acceder a todos los monumentos (entre ellos la imprescindible pagoda) dentro del recinto, por lo que fue la que cogimos. Además cogimos un par de audioguías (40¥ + 50¥ de fianza) en español, que van detectando tu posición para activar automáticamente el audio de cada punto de interés. El sistema está bien ideado (lo encontramos en varios de los monumentos más importantes de la capital), pero hay que decir que no funcionaba del todo bien.

Este palacio imperial cuenta con diferentes accesos y nosotros decidimos entrar por la puerta norte porque suponíamos que al encontrarse precisamente sobre la colina, el itinerario resultaría más cómodo bajando hacia el lago. Esto en gran parte fue así, pero incluso haciendo la visita en este sentido, lo que no pudimos evitar (seguramente había alguna ruta alternativa que no encontramos) es la interminable hilera de escalones para subir hasta la Pagoda del Perfume Budista. Pero el esfuerzo bien mereció la pena porque las vistas son espectaculares!!

Vistas del Palacio de Verano desde la Pagoda del Perfume Budista

Siguiendo la galería cubierta que bordea el lago durante más de 700m, salimos del recinto por la puerta este después de 2 horas y media de visita.

Habíamos leído por internet que saliendo desde esta puerta rumbo a la estación de metro de Xiyuan, atravesabas una calle llena de tiendecitas en las que esperábamos encontrar algo para comer rápido, pero la verdad es que lo que podían ser esas tiendas se encontraban todas cerradas.

Serían ya cerca de las 15:00, por lo que ya era bastante tarde para comer (según sus horarios, claro), pero junto a la parada de Xiyuan encontramos una zona de restaurantes abiertos de comida rápida, entre los que cuales decidimos probar los dumplings de la cadena Xi Jia De. Estaban ricos, pero más adelante encontraríamos varios sitios que los servían mucho mejores (de hecho, en esta cadena no volvimos a repetir en todo el viaje, mientras que en otras sí que lo hicimos). Otra de las cosas que aprendimos es que los platos suelen ser muy abundantes. Aquí pedimos varios platos (dos de dumplings, uno de arroz y otro de pescado) y con bebidas salió todo por 123¥, y no pudimos ni terminarlo…

Dos platos de dumplings y uno de pescado en Xi Jia De

Carta del restaurante Xi Jia De

Después de comer teníamos planificado visitar el Templo de los Lamas, pero teniendo en cuenta que cierra a las 16:30, decidimos posponerlo para otro día, y volvimos al metro para dirigirnos directamente a la zona de Sanlitun. Se trata de un “oasis” de ocio para expatriados occidentales (de hecho varias embajadas, entre ellas la española, se concentran en los alrededores), con un centro comercial de marcas internacionales y una hilera de bares de copas, con muy poco encanto desde nuestro punto de vista, por lo que nos resultó completamente prescindible y simplemente acabamos tomando algo en una franquicia de cafeterías. La verdad es que estuvimos esperando a que cayese el día porque habíamos leído que en ese momento las calle se inunda de puestos móviles de comida, pero no sabemos si por falta de paciencia o porque directamente no era el día/lugar correcto, no llegamos a ver ninguno así que decidimos volver al hotel.

Tras descansar un poco, salimos a cenar para degustar uno de los platos locales por excelencia: el pato pekinés. Escogimos hacerlo en el Siji Minfu, ya que habíamos leído muy buenas comentarios (nº 32 de 12.048 restaurantes en Pekín según Tripadvisor) y se encontraba a apenas 15 mins andando del hotel. Nada más llegar a la puerta nos encontramos con una escena curiosa que se repetiría a lo largo del viaje en varios restaurantes y que acabaríamos interpretando como indicador de buen lugar para comer. Y es que lo que encontramos fue que había mucha gente esperando en la calle, sentada en banquetas que repartía el propio restaurante. Así que nos acercamos a la puerta, cogimos nuestro número, y a esperar mientras tratábamos de entender el turno que se iba anunciando por altavoz (en perfecto chino por supuesto, porque inglés poco). Tras algo más de media hora de espera, comenzamos a cenar sobre las 21:30, a lo que habría que sumar algo más de 1 hora de espera por el tiempo de cocina del pato. Pero mereció la pena porque estaba impresionante, quizás a alguien le puede parecer algo grasienta la capa de piel, pero desde luego el intenso sabor y la jugosidad de la carne era excepcional. A demás del medio pato pedimos unos gambones, bastante buenos pero incómodos de comer porque están sin pelar, y 2 cervezas y nos salió todo por 258¥.

Gambones agridulces en Siji Minfu

Pato Pekinés con tortillas en Siji Minfu

Al salir de cenar no serían aún las 23:00 de la noche, así que decidimos dar un paseo por la calle de Wangfujing antes de regresar al hotel, e incluso asomarnos al snack street (aunque teníamos intención de cenar otro día puesto que está repleto de puestos de comida callejera), pero a esa hora estaba ya todo cerrado, así que sin mucho más volvimos al hotel. Eso sí, como nos faltaba el postre, paramos a comprar un par de los que parecían ser los típicos dulces (nada del otro mundo) en una de las pocas tiendas que aún se encontraban abiertas.

Dulces tradicionales en la calle Wangfujing

China Día 1: Vuelo Madrid-Pekin / Pekin (Templo del cielo, Dashilan)

Volamos de Madrid a Pekin haciendo escala en Moscú y por la tarde visitamos el Templo del Cielo y la zona de hutongs de Dashilan

Hemos cogido el vuelo de Madrid a Pekín con aeroflot haciendo una pequeña escala de 1,5 horas en Moscú. El primer avión de Madrid a Moscú es pequeño y no tiene pantallas en los asientos, así que tienes que llevarte el entretenimiento preparado de casa. Al final el vuelo llegó a Moscú con 45 minutos de retraso, y teniendo en cuenta que nuestra escala era de 1:30 h nos tocó correr un poco en los controles que hay que cruzar hasta llegar a la puerta de embarque hacia Pekin. Después de llegar a la puerta de embarque resulta que el vuelo sale de Moscú con 1h de retraso… la parte positiva es que justo al lado hay un bar con enchufes para cargar los móviles así que pedimos un par de cervezas y esperamos allí una hora.

Al final llegamos a Pekín con 1h de retraso: punto negativo para aeroflot, pero lo peor es que nuestras maletas no salen por la cinta: otro punto muy negativo para aeroflot… Según comentaron, el avión iba demasiado lleno y nuestras maletas no cabían así que se quedaron en Moscú esperando al siguiente vuelo que salía esa misma tarde. Había unas 10 personas en la misma situación, así que nos tocó esperar otra lenta cola para rellenar el formulario… La buena noticia es que al día siguiente por la tarde nos enviarán las maletas directamente a nuestro hotel en Pekín, y la mala noticia es que nos toca estar un día entero sin maleta 😢.

Después de salir del aeropuerto 2 horas más tarde de lo planeado nos dirigimos al Airport Express. Para realizar el pago no aceptan tarjeta, pero cerca de la entrada hay un cajero ATM así que sacamos dinero. El Airport Express cuesta 25¥ cada billete y en las máquinas automáticas no permiten pagar con billetes de 100¥ (que son los billetes que te da el cajero) así que hay que pagarlo en la ventanilla, a esperar otra cola…

Aproximadamente a las 13:00 por fin montamos en el AirPort express. Te puedes bajar en la estación de Sanyuanqiao o en la de Dongzhimen y en cualquiera de ellas coger un billete de metro hasta tu destino. Nosotros bajamos en Dongzhimen y en la estación de metro fuimos a la taquilla a coger dos IC Card (también podíamos haberlas cogido en la estación de airport express del aeropuerto). Cada tarjeta cuesta 20¥ de depósito y otros 20¥ mínimo de recarga (puedes volver a recargar más cuando lo necesites), así que en total cuesta 40¥ cada una aunque luego te devuelven 20¥ cuando devuelves la tarjeta. En Pekín es casi imprescindible coger las IC Card si quieres ahorrarte colas innecesarias en las taquillas si no tienes dinero suelto, y es super cómodo porque entras directamente por el torno y pasas la tarjeta por el lector y al salir vuelves a pasarla y automáticamente te resta el importe según el trayecto que hayas realizado.

Nuestro hotel es el Park Plaza Beijing Wangfujing (101€ la noche) y para rematar la mañana de mala suerte la ubicación del hotel en google maps es incorrecta así que tuvimos que dar varias vueltas hasta que lo conseguimos localizar (En nuestro mapa de Pekín al final del post hemos indicado la localización correcta). Todo tiene su lado bueno, y es que el hotel está mucho mas cerca de la estación de metro de lo que pensábamos así que nos viene genial para pasar estos 4 días en Pekín.

Y por fin a las 15:20 salimos hacia el Templo del Cielo. Lo que mas nos gustó fue nada mas entrar ver a tantísima gente local congregada la tarde del domingo jugando a las cartas y al xiàngqí (Un juego de mesa chino similar al ajedrez) alrededor del “Long Corridor“, un largo pasillo de madera que llega hasta el Salón de la Oración por la Buena Cosecha.

Tarde de domingo en el Templo del Cielo

El complejo es bastante grande y pasamos allí casi 2 horas, haciendo una parada para comer en uno de los chiringuitos con aire acondicionado que vimos allí dentro. Pedimos un plato de pollo al curry, malísimo como era de esperar, y 2 cervezas.

Salimos de nuevo por la puerta este del parque y cogimos el metro hasta llegar a la zona de hutongs cercanos a la calle Qianmen. Cruzamos por el Hutong Dajiang que en la parte sur no tenía otra cosa mas que casas en obras y decenas de obreros por todas partes y en la parte norte ya lo han restaurado y convertido en una turistada pero aún sin tiendas abiertas. Así que ahora mismo este hutong no tiene nada de encanto.

Llegamos a la calle Qianmen, una calle peatonal muy turística y llena de tiendas pero bastante agradable, e hicimos una parada en el KFC. Con el jet lag ya no sabemos si estamos comiendo, cenando o incluso desayunando… Pedimos unas piezas de pechuga de pollo picante, muy buenos con un toque especiado diferente al que estamos acustumbrados. Desde Qianmen giramos por la calle Dashilan, y nos sorprendió gratamente esta zona porque a esas horas había bastante ambiente, unas cuentas tiendas de ropa y varios restaurantes y puestos callejeros para cenar.

Calle Dashilan

Allí pedimos unos rollitos del típico Pato Pekinés, que estaban bastante buenos

Puesto de comida callejera en Dashilan: Rollitos de Pato Pekinés y dumplings

Volvimos dirección a la plaza Qianmen para coger el metro y de vuelta al hotel.

China Día 0: Preparación del viaje

Preparamos nuestro viaje a China combinando días libres por nuestra cuenta con excursiones organizadas con la agencia China Highlights. Antes de salir es importante el visado, las tarjetas SIM y la VPN

Este año continuamos en nuestro predilecto continente asiático y nos adentramos en uno de los grandes viajes pendientes: China. Es un país inmenso con multitud de lugares a visitar que bien daría para varios meses, pero nosotros diseñamos la siguiente ruta de 18 días:

Día Visitas Hotel
Día 1 domingo, 22 de julio de 2018  Vuelo Madrid-Pekin
Pekin (Templo del cielo, Dashilan)
Pekín – Park Plaza Wangfujing
Día 2 lunes, 23 de julio de 2018 Pekin (Palacio de Verano, Templo de los lamas, Sanlitun)
[El Templo de los lamas lo visitamos el Martes 24]
Pekín – Park Plaza Wangfujing
Día 3 martes, 24 de julio de 2018 Pekin (Gran muralla, Calle de los fantasmas)
[La excursión finalmente la hicimos el Miércoles 25]
Pekín – Park Plaza Wangfujing
Día 4 miércoles, 25 de julio de 2018 Pekin (Ciudad Prohibida, Parque Jingshan, Nanluoguxiang, Torres del tambor y campana, Lago Houhai)
[Estas visitas las realizamos el Martes 24]
Pekín – Park Plaza Wangfujing
Día 5 jueves, 26 de julio de 2018  Vuelo Pekin – Datong
Datong (Templo colgante, Pagoda de Madera de Yingxian, Monasterio Huayan)
Datong – Garden Hotel
Día 6 viernes, 27 de julio de 2018 Datong (Grutas de Yungang, Templo Shanhua)
 Tren Datong – Pingyao
Pingyao – Water Hotel
Día 7 sábado, 28 de julio de 2018 Pingyao Pingyao – Water Hotel
Día 8 domingo, 29 de julio de 2018  Tren Pingyao – Xian
Xian (Gran mezquita, Templo del dios de la ciudad, Torres del tambor y la campana, Barrio musulman)
Xi’an  – Eastern House Boutique Hotel
Día 9 lunes, 30 de julio de 2018 Xian (Museo de Guerreros de terracota, Gran Pagoda de la Oca Salvaje, Muralla) Xi’an  – Eastern House Boutique Hotel
Día 10 martes, 31 de julio de 2018  Tren Xian – Luoyang
Luoyang (Templo de Caballo Blanco, Grutas de Longmen, Lijingmen)
Luoyang – Hyatt Place
Día 11 miércoles, 1 de agosto de 2018 Traslado Luoyang – Zhengzhou
Templo Shaolin, Academia antigua de Songyang
Zhengzhou – Yuehai Hotel
Día 12 jueves, 2 de agosto de 2018  Vuelo Zhengzhou – Shangai
Shangai (Nanjing Road, Bund, Pudong, Shangai Tower)
Shanghai – Le Royal Meridien
Día 13 viernes, 3 de agosto de 2018 Shangai (Tongli, Xintiandi)
[La excursión finalmente la realizamos el Sábado 4]
Shanghai – Le Royal Meridien
Día 14 sábado, 4 de agosto de 2018 Shangai (Jardín Yuyuan, Templo del dios de la ciudad, Concesión Francesa, Tianzifang)
[Estas visitas las realizamos el Domingo 5]
Shanghai – Le Royal Meridien
Día 15 domingo, 5 de agosto de 2018 Shangai (Templo del buda de jade, Templo Jing’an, Templo Longhua, Urban Planning Exhibition Center)
[Estas visitas las realizamos el Viernes 3]
Shanghai – Le Royal Meridien
Día 16 lunes, 6 de agosto de 2018  Vuelo Shangai – Hong Kong
Hong Kong (tarde de relax en el hotel)
Hong Kong – Kerry Hotel
Día 17 martes, 7 de agosto de 2018 Hong Kong (Hong Kong Island) Hong Kong – Kerry Hotel
Día 18 miércoles, 8 de agosto de 2018 Hong Kong (Kowloon) Hong Kong – Kerry Hotel
Día 19 jueves, 9 de agosto de 2018  Vuelo Hong Kong-Moscú

Nota: Por culpa del tifón que estaba en el país en los días en los que nosotros lo visitamos tuvimos que cambiar el orden de algunas de las visitas en Pekin (Cambiamos de orden los días 3 y 4) y Shangai (Cambiamos el orden de los días 13, 14 y 15), pero en el itinerario que mostramos aquí hemos mantenido la ruta que planificamos originalmente.

 

Decidimos combinar días libres por nuestra cuenta con otros días organizados en privado por agencia. Tras consultar varias agencias nos decantamos por China Highlights (https://www.viaje-a-china.com/) por la relación calidad-confianza-precio que nos ofrecían. Los vuelos y hoteles los reservamos directamente nosotros, y los trenes (de momento no existe ninguna web en ingles que permita reservar directamente los trenes desde fuera de china) y las excursiones/traslados en Datong, Xian, Luoyang, La Gran Muralla China y Tongli con la agencia.

 

Antes de salir de viaje es necesario solicitar el visado, y para tramitarlo hay que entregar una copia de los billetes de avión (con el correo de confirmación de la aerolínea es suficiente) y de las reservas de los hoteles donde aparezcan todos los nombres de las personas que solicitan el visado. En la web de Booking es posible indicar los dos huéspedes de la habitación, pero en Hoteles.com, donde reservamos la mayoría de los hoteles, solo se puede indicar un huésped, así que en la caja de comentarios añadimos “Additional Guests Names: XXX” con el nombre del segundo huésped y con eso fue suficiente para solicitar los dos visados.

 

Otra cosa que hicimos con antelación desde España fue comprar dos tarjetas SIM para poder tener datos durante nuestro viaje. Cogimos el paquete compartido de 3G Solutions https://www.3gsolutions.com.cn/page/simcard que incluye 2 tarjetas SIM con 3GB a compartir entre los dos, por 48,50$ y te lo envían directamente al hotel que les indiques en China. Estas tarjetas solo son válidas en China Continental, es decir, no son válidas en Hong Kong, Macao ni Taiwan, así que para Hong Kong compramos otra tarjeta SIM directamente allí, ya que las venden en todos los 7 Eleven (y hay un montón de ellos por todas partes). Nosotros cogimos una tarjeta de 1,5GB a consumir en 5 días por 68HKD (no llega a 8€).

Para poder usar todos los servicios de Google en China (para nosotros en los viajes es imprescindible tener acceso a google maps y al correo electrónico) es necesario contratar una VPN. Nosotros contratamos un mes con ExpressVPN (https://www.expressvpn.com/es) por 12,95$ que incluye acceso desde varios dispositivos (en nuestro caso los dos teléfonos móviles). No sabemos cómo funcionan el resto de VPNs pero nosotros no estamos demasiado contentos con ExpressVPN. Iba lentísimo, gastaba muchííísima batería (el uso de batería del iPhone indicaba que un 40% de la batería la consumía ExpressVPN), y muchas veces no llegaba ni a conectar, y cuando estas en una ciudad extranjera intentando saber que línea de metro tienes que coger para llegar a tu destino es bastante desesperante.

 

Japón Día 17: Tokio (Subasta de atún) y vuelta a España

Aprovechamos nuestras últimas horas en Tokio para ver la subasta de atún del mercado de Tsukiji antes de volver a España

Hoy nos toca madrugar para visitar la subasta de atún del mercado de Tsukiji. El único acceso permitido a los turistas se realiza a las 5:25 y a las 5:50, en dos grupos de de 60 personas cada uno. Al día solo pueden acceder esas 120 personas y el orden de acceso es por orden de llegada hasta que se llena el cupo, así que hay que estar allí con un par de horas de antelación para hacer cola.

Nosotros salimos del hotel sobre las 2:40 y en la misma puerta tenemos la parada de taxis (a esas horas el tren ya está cerrado). Nos costó dios y ayuda explicar al taxista dónde queríamos ir, pensábamos que el mercado era un lugar famoso pero al menos este taxista no lo conocía. Incluso le enseñamos el Google Maps (en el que las direcciones también aparecen en japonés), y el taxista estuvo como 5 minutos mirando el mapa de aquí para allá sin entender donde queríamos ir. Al final dijo algo así como “ah, vale, creo que ya sé donde es” (o eso nos pareció por los gestos 😆 ), arrancó hacía allí sin demasiadas esperanzas y a las 2:55 estábamos en el mercado! acertó :). El trayecto nos costó 2.010¥, aproximadamente 16€.

El punto donde se hace la cola para la subasta lo tenéis marcado en el mapa al final del post, es en la zona que queda mas cerca del río justo antes de comenzar el puente Kachidoki. En la misma calle cerca de la entrada hay un señor que nada mas que ve a alguien con pinta de turista le dice “Tuna Auction?”, y te indica por donde se entra. Habría ya unas 50 personas en la cola, y nosotros fuimos de los últimos del grupo 1. Te dan un chaleco del que no te puedes separar porque es como si fuera tu entrada, y hasta que llega la hora de la subasta tienes que esperar en una sala sentado en el suelo, y como mucho te dejan salir a la puerta a tomar el aire o fumar. Es bastante incómodo para tener que aguantar allí 2 horas y media… Ese día el cupo de las 120 personas se terminó sobre las 4:10.

Cuando llega la hora te llevan al “mirador para turistas” de la zona de la subasta y te dejan estar allí unos 5 minutos. Si en esos 5 minutos no consigues ver una subasta (no están continuamente), o la que hay te pilla lejos, pues mala suerte… que después de esperar 3 horas de cola en plena madrugada es un fastidio.

Salimos de la zona de subastas y nos acercamos al mercado exterior con intención de desayunar en uno de los famosos restaurantes de sushi del mercado. Pensábamos que a esa hora habría menos cola, pero había mas gente incluso que el día anterior y no nos apetecía tener que esperar varias horas más de cola (ya hemos tenido suficiente cola por hoy…). Por cierto, toda la gente de la cola eran turistas así que de lugar auténtico le queda ya muy poco…

Desde el mercado, ahora ya en tren, volvemos al hotel a coger las maletas, nos despedimos de Tokio y vamos rumbo al aeropuerto de vuelta a España. El día anterior habíamos reservado por internet los billetes para el Skyliner que en 40 minutos te lleva de Ueno al aeropuerto de Narita por 2200¥ cada uno, y al reservarlo online tiene descuento. La reserva la hicimos en la web oficial de la compañía Keisei, y se trata de una “prereserva”, puesto que no compras un billete de un tren y hora concretos, sino que con el correo de confirmación tienes que ir a la taquilla y allí te lo canjean por el billete correspondiente. Así que aunque tengas hecha la reserva, podría caber la posibilidad de que llegues a la estación y no haya sitio en ese tren y te toque esperar al siguiente. Otro dato a tener en cuenta es que el Skyliner no sale de la estación de JR de Ueno, puesto que es otra compañía, así que si llegáis en JR a Ueno hay que salir a la calle con las maletas, recorrer un cachito andando, y entrar en la estación de Keisei.

El vuelo de vuelta estuvo muy bien, esta vez lo hicimos con Iberia y fue directo Tokio-Madrid sin hacer escalas. Por una parte es una gozada ahorrarte la escala, pero la verdad es que se hace bastante largo. Eso si, después de madrugón que nos hemos dado, dormimos como unos bebés 🙂

 

Japón Día 16: Tokio (Mercado de Tsukiji, Ginza, Palacio Real, Akihabara)

Visitamos el mercado de Tsukiji en su horario de apertura al público para continuar por el barrio de Ginza y la estación central hasta llegar al Palacio Imperial. Terminamos la tarde en Akihabara

La primera parada de hoy es el mercado de Tsukiji. La parte interior del mercado (donde los mayoristas compran y venden el pescado) la abren al público a las 10 de la mañana así que fuimos allí sobre las 9:30 para visitar primero la parte exterior donde se encuentran las tiendas y entrar al mercado a las 10. Estábamos por la zona cuando a las 9:55 vimos un hombre ataviado con un chaleco fosforito que está “recogiendo” turistas para introducirles a la zona interior, así que nos unimos a él. Te llevan prácticamente de la mano, no te dejan desviarte ni un milímetro del camino, y te dejan en la zona de venta de pescado. A las 10 de la mañana no queda absolutamente nada de género, está todo vacío y las tiendas recogiendo, así que fue una decepción.

Nosotros somos unos enamorados de los mercados, y éste nos decepcionó un montón… Las calles de alrededor están completamente abarrotadas de turistas, y en la zona interior, a la hora que te permiten entrar no puedes ver la “vida” del mercado.

Habíamos decidido no ir hoy la subasta de atún, puesto que aún tenemos muchas cosas que visitar en Tokio y el madrugón para la subasta (hay que ir sobre las 3 de la mañana) nos iba a dejar reventados para el resto del día. Pero aún nos queda una oportunidad, y es que mañana sale nuestro vuelo a las 11:20 así que nos da tiempo a visitar la subasta antes de embarcar y de paso dormiremos mucho mejor durante el vuelo. Todo ventajas :). Podéis ver ese post aquí.

Teníamos ganas de comprar una cortina noren y en esta zona llevábamos apuntada la tienda Tsutaya Shoten donde venden este tipo de cortinas. Se trata de una tienda muy pequeñita y tradicional donde venden producto de calidad. Te sientas en una mesa, te sirven un te, y el dependiente (un hombre súper amable), te va enseñando cortinas según le vayas indicando. Compramos una cortina que nos encantó por 9.000¥ (Unos 70€) de 1,5 metros de altura.

Desde el mercado nos dirigimos al metro hacia nuestra siguiente parada, el barrio de Ginza. Es interesante pasear por este barrio y ver ese ambiente mas pijo de la ciudad: edificios modernos, tiendas de ropa de lujo, e incluso concesionarios de coches. Llegamos hasta el teatro Kabuki-za, que la verdad es que si no vas a ver ninguna función no merece demasiado la pena llegar hasta allí, y como eran mas o menos las 12 decidimos buscar un sitio para comer.

En esta zona hay muchísimos restaurantes de buen nivel, incluidos restaurantes de sushi, pero nosotros escogimos Ginza Kagari, un restaurante escondido en un callejón, especializado en soba, en el que solo caben 8 comensales alrededor de una barra y recomendado por la guía michelín. Esperamos una cola de unos 30 minutos con un calor asfixiante, pero el personal del restaurante muy amablemente repartía entre los clientes paraguas para tapar el sol y la carta de platos antes de acceder al local para agilizar el servicio. Pedimos un ramen Tori-Paitan Soba, muy bueno con un sabor bastante suave, quizá algo “soso” en comparación con el otro plato que pedimos, Tokusei-Tsuke Soba, super sabroso ya que su base es un caldo de sardinas. En general nos gustó el restaurante, bastante original tanto por el local tan pequeñito como por los platos que aún siendo ramen tenían sabores bastante originales. En total pagamos 3.000¥ (unos 25€) incluyendo las 2 cervezas, y las raciones son bastante generosas así que la relación calidad-precio del restaurante es muy buena.

Tori-Paitan Soba del restaurante Ginza Kagari

Tokusei-Tsuke Soba del restaurante Ginza Kagari

Cruzamos el barrio de Ginza pasando por el Sony Building, donde teníamos apuntado que se podían ver exposiciones de productos de Sony que aún no han salido al mercado, pero en ese momento el edificio estaba en obras así que no pudimos entrar 🙁

Llegamos caminando hasta la estación central de Tokio. Es increíble el tamaño que tiene! Dentro hay un montón de tiendas, y entre ellas nos llamaba mucho la atención la “Character Street“, una zona dentro de la estación llena de tiendas donde venden artículos de dibujos animados y un montón de máquinas de gashapon (las típicas máquinas de bolas de plástico que contienen juguetes sorpresa en su interior). Había alguna que otra tienda de superheroes japoneses pero la mayoría eran de personajes conocidos como por ejemplo Hello Kitty, Shin chan, o muchos personajes de Disney. La estación es gigante, así que no será raro perderse buscándolo.

Cerca de Character Street está “Okashi Land“, una zona donde venden un montón de dulces (y por fin dulces japoneses sin anko!!!). Aquí compramos unos mochi de chocolate que estaban para morirse. Los mochi de pastelería como estos tienen que estar refrigerados así que no pueden llevarse en el avión, una pena :(. También compramos aquí los famosos Tokyo Banana, unos pastelitos de esponjosísimo bizcocho rellenos de crema de plátano que también estaban buenísimos, y de esos si que trajimos a españa.

Caja de mochi en Okashi Land

Mochi de chocolate de Okashi Land

Ya nos estábamos quedando sin dinero en efectivo así que a la salida de la estación vimos una casa de cambio y cambiamos 100 euros a yenes. El cambio un poco malo 120,07¥ por euro (El del aeropuerto estaba a 126,74), pero siendo poco dinero el que cambiamos tampoco nos merece la pena buscar otro sitio.

Salimos por la otra puerta de la estación para ir al Palacio Imperial. Es curioso según te vas acercando ver el contraste entre el palacio de estilo tradicional y los edificios modernos alrededor. No visitamos el palacio por dentro, simplemente dimos un paseo por la explanada principal hasta llegar a la zona donde se puede ver el puente Nijubashi, y desde allí cogimos el tren hacia Roppongi.

Nos habíamos quedado con las ganas de visitar un café típico japonés en el que puedes interactuar con animales, y en Roppongi habíamos visto uno que tenía erizos enanos, Harry Hedgehog & Bunny Cafe. Es bastante caro, cuesta 1.800¥ por persona y solo puedes estar 15 minutos con  los erizos que no puedes sacar de su cajita. No es realmente una cafetería ya que no puedes pedir ningún tipo de consumición, con la entrada únicamente tienes derecho a un solo vaso de zumo o té que tú mismo sacas de una máquina. Aún así la experiencia nos gustó ya que en España estos animales están prohibidos como mascota así que es una buena oportunidad para poder interactuar con ellos.

Harry Hedgehog & Bunny Cafe

Nuestro próximo y último lugar a visitar es Akihabara. Merece la pena entrar en todas las tiendas y poder sentir el ambiente, sobre todo en los locales de maquinas recreativas como TAITO Station o el Sega Building, con varias plantas llenas de jóvenes japoneses jugando a todo tipo de máquinas, desde las máquinas de gancho, pasando por el clásico Mario Kart, hasta los típicos juegos de baile o de taiko (los tambores japoneses). Pasamos también por Mandarake Complex, un edificio con varias plantas de comics, CDs y DVDs, e incluso en la ultima planta objetos vintage de coleccionista (Floor Guide). Aunque no tenga nada que ver con el estilo “Akihabara” es recomendable acercarse por Don Quijote, un “todo a cien” enorme con todo tipo de cosas entre las que se incluyen souvenirs, ropa o comida. Aqui compramos varios recuerdos, unos cuantos kit-kat de sabores y bebidas japonesas para traer a España.

En la calle principal de Akihabara cenamos en Go!Go! Curry Akihabara Chuodori, una cadena japonesa de curry en la que pides la comida en una máquina, y sin duda es el peor curry que hemos comido en Japón. Pedimos curry de cerdo con extra de gambas y el cerdo estaba sequísimo y el rebozado estaba super grasiento. Para nada recomendable.

Katsucurry de cerdo en Go!Go! Curry Akihabara Chuodori

 

Japón Día 15: Tokio (Museo EDO, Shibuya y Roppongi)

Comenzamos el día acompañados de la guía de Tokyo Free Guide visitando el museo EDO en el barrio Ryogoku, pasamos la tarde en Shibuya, anochecemos en lo alto del mirador de la torre mori en Roppongi y cenamos el mejor atún de nuestra vida

Hoy tenemos el día reservado con Mami Oishi, la guía que nos han asignado en Tokyo Free Guide. Se trata de un grupo de voluntarios que se ofrecen como guías turísticos privados de manera gratuita a cambio únicamente de que les pagues los gastos ocasionados como la comida, transporte o las entradas a los lugares a visitar. No se trata de guías profesionales, sino que generalmente son estudiantes cuyo objetivo es practicar el idioma, o personas con tiempo libre y ganas de mostrar su ciudad. En la página web apuntas los días en los que te gustaría disponer de un guía y las visitas que quieres hacer, y según la disponibilidad te asignan o no un voluntario. Tardan bastante en responder así que tened paciencia.

Comenzamos por Ryogoku, el barrio de los luchadores de sumo. Nos hubiera gustado visitar una heya (El lugar donde entrenan los luchadores) y ver en directo un entrenamiento pero en julio se celebra el torneo de sumo de Nagoya así que todos los luchadores estaban allí compitiendo y todas las heya estaban cerradas. Por la misma razón tampoco había ningún torneo en ese momento en el estadio Kokugikan, fue una pena porque nos hubiera gustado mucho la experiencia. Aún así, la guía nos dio un paseo por la zona y pudimos ver por fuera algunos de los salones de entrenamiento mas conocidos.

Visitamos la pequeña exposición que se encuentra en el estadio Kokugikan donde se pueden ver objetos y trajes de los luchadores y algunas fotos y videos, aunque con muy pocas explicaciones. Nosotros tuvimos suerte de ir con la guía, ya que a ella le encantaba el sumo y nos contó un montón de historias y curiosidades.

Figuras de cartón a tamaño real de luchadores de sumo en el exterior del estadio Kokugikan

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