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Categoría: Cine (Página 2 de 3)

Penélope Cruz, la intérprete más joven en recibir el Premio Donostia en la 67SSIFF

Penélope Cruz ha sido reconocida con uno de los Premios Donostia en la 67 edición del Fesrival Internacional de Cine de Sebastian, edición en la que además es la imagen del cartel oficial. 

La actriz, que con 45 años resulta ser la cineasta más joven en recibir el galardón honorífico, confesaba entre risas en rueda de prensa: “Yo le pregunté a Rebordinos cuando me dio la noticia si estaba realmente seguro, si no deberíamos esperar unos años más. Luego como soy un poco como un personaje de Almodóvar empecé a pensar “¿no será que me va a pasar algo malo?””. Ya más seria continuaba: “que te den un premio solo sirve para agradecer y para compartirlo con la gente que ha estado ahí desde el principio, para empezar con mi familia, que siempre ha respetado mi decisión de ser actriz (pese a que no teníamos ningún referente cerca y casi era como querer ser astronauta), y por supuesto con el festival, al que le tengo un cariño especial y en el que he disfrutado mucho cada vez que he tenido ocasión de venir. Y eso es lo bonito de un premio. No va solamente sobre ti”.

Penelope Cruz en la rueda de prensa del premio Donostia

Con una dilatada carrera como actriz, con más de 70 películas en su currículum, Penélope recordaba lo que ya desveló hace dos años en su última visita al festival: “sigo con la ilusión de poder dirigir algún día una película, pero no es algo nuevo, lo digo todos los días desde que tengo 16 años. Recuerdo que al primero al que se lo dije fue a Pedro (Almodóvar) en el bar ‘La Gloria’. Y me dijo: “Hazlo! y hazlo ya! Tienes que hacerlo muy joven, porque si lo sientes es porque lo tienes que hacer” Pues lo cierto es que han pasado casi 30 años y todavía no me he atrevido”.

Hablando de compañeros de profesión, la actriz mencionaba varios nombres hacia los que solo dedicaba buenas palabras:  “He tenido mucha suerte con los directores, actores y actrices con los que he trabajado. Muchos de ellos se han convertido en amigos, como Goya (Toledo) o Salma (Hayek). En los rodajes se crean relaciones muy estrechas porque son procesos muy intensos. Con Pedro (Almodóvar) tengo una unión muy especial, casi familiar, desde el día que lo conocí. Estamos a un nivel de conexión en el que casi nos podemos leer la mente. A Bigas (Luna) se le echa mucho de menos, especialmente en días de premios como hoy porque fue quien nos dio a la vez nuestra primera oportunidad a Javier (Bardem) y a mí. Le queríamos muchísimo y, como nunca supimos que estaba enfermo, no nos pudimos despedir de él. Pera esa fue su elección y es totalmente respetada. Fernando (Trueba) es alguien muy importante en mi carrera y en mi vida. El año de “Jamón, jamón” fue también el año de “Belle Époque”. Esas dos películas me abrieron muchas puertas y siempre le estaré agradecida por ello”.

Penelope Cruz en la rueda de prensa del premio Donostia

Continuando con la mirada hacia atrás, Penelope se sinceraba: “Yo he crecido en el cine. Sé que cualquier trabajo que tengas te acompaña en tu crecimiento, pero es que  en el nuestro, nuestro instrumento somos nosotros mismos y nuestras emociones. Nuestra profesión implica estudiar el comportamiento humano, que para mí es algo fascinante porque es un pozo sin fondo. Nunca puedes llegar a conocerlo por completo. Recuerdo que mis primeros juegos de niña con apenas 4 años se basaban en interpretar. Me gustaba mucho jugar sola, y jugar a ser diferentes personas. Con eso sentía mucha libertad, era un escape, pero no un escape de mí misma, sino que me hacia conocerme más, me hacia mirar más hacia dentro”.

Volviendo a su experiencia con directores de renombre, la actriz compartía recuerdos de dos de los grandes. “Trabajar con Pedro (Almodóvar) como siempre he dicho ha sido una gran experiencia. A él le gusta tener meses de ensayos previos al rodaje. No quiere que me prepare con mi profesora de interpretación, quiere que llegue totalmente fresca y preparo todo con él directamente. Es un ritmo muy diferente si lo comparas a cómo trabaja Woody (Allen), quien no hace ningún tipo de ensayo y tienes que preparártelo tú sola. Son sistemas diferentes, que pueden funcionar muy bien para ellos. A mí lo que me gusta es ser capaz de adaptarme al sistema de cada director. Otro ejemplo: Olivier Assayas (director de “La red avispa”, proyección especial que trae al festival con motivo del premio) se vuelve loco si le pides hacer un ensayo”.

Gael García Bernal y Penélope Cruz durante la rueda de prensa de “La red avispa”

Centrándonos ya en ese film, “La red avispa” es un thriller histórico ambientado en La Habana de los 90, que narra el proceso de infiltración de espías cubanos en las redes anticastristas estadounidenses. En este película Penélope vuelve a trabajar con los acentos. “Le tenía muchas ganas al acento cubano porque es uno de mis favoritos, me parece maravilloso. Había soñado tanto con poder hacerlo que lo disfrute mucho”, confesaba la actriz acompañada de los intérpretes Gael García Bernal y Edgar Ramírez, que también se han acercado a la ciudad donostiarra para promocionar la película.

Con respecto al idioma en el que se ha rodado la cinta, García Bernal explicaba: “antes era impensable que se pudiera hacer una película de un presupuesto un poco elevado en español, hoy en día es más bien impensable hacer una película en inglés que trate de algo relativo a nuestra historia latinoamericana. Haber hecho “La red avispa” en inglés hubiese sido un insulto brutal y un desperdicio tremendo”. Además, según Ramírez “fue muy importante para la historia poder filmar en Cuba. Para nosotros como actores también lo fue porque pudimos acercarnos más a los personajes estando allí.  Cuba es un lugar muy único, para bien y para mal. Lleno de enormes y profundas contradicciones. Y la historia lidia con eso. Es una exploración reflexiva de personajes que por lo general son concebidos como peones de un juego de ajedrez. Nosotros quisimos explorarlos desde una perspectiva humana, entender el drama de estos personajes que de alguna manera quedan atrapados en las mecánicas de la política y a merced de ser aplastados por la rueda de la historia, una rueda que además no gira por decisión propia sino por decisiones de otros que son mucho mas poderosos que ellos“.

Donald Sutherland, Premio Donostia en la 67SSIFF, presenta “Una obra maestra”

Con más de 150 películas a sus espaldas, el actor Donald Sutherland recibe el Premio Donostia en esta 67 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Aprovechando su paso por el Zinemaldi, se proyecta una sus últimas películas, “Una obra maestra” (“The Burnt Orange Heresy”), segundo largometraje de su director Giuseppe Capotondi con el que clausuró fuera de competición el pasado Festival de Venecia.

Donald Sutherland y Giuseppe Capotondi durante la rueda de prensa de “Una obra maestra”

Se trata de una película de género noir ambientada en los círculos del arte de la Italia actual. Según el propio director, “el tema clave de la película realmente no es el arte, sino “la verdad”, o mejor dicho, lo cuán fácil que es fabricar una nueva verdad. Y esto se puede traducir a cualquier campo. El crítico de arte puede ser alguien del mundo de la política o del mundo financiero. El concepto final es que si tienes poder o dinero, puedes fabricar una verdad nueva. Y vemos constantemente que ese tipo de gente intenta vendernos mentiras haciéndonos creer que son verdades”. 

El guión de la cinta, repleto de excelentes diálogos y situaciones irónicas, cayó en manos de Sutherland a través de su agente, “que se lo envió simplemente porque pensó que me gustaría leerlo, aunque el papel ya se lo habían ofrecido a otro”, reconoce el actor. “Cuando lo leí, me encantó, me enamoré del personaje, de sus palabras, de sus pensamientos, de su relación con las mujeres,… así que acabé escribiendo una carta a mi agente para trasladarle mi interés por el papel”, que finalmente el director acabaría concediéndole.

Poster de la película

“Pacificado”, un rodaje entre tiroteos para poner el foco en las relaciones humanas dentro de la favela

El director de películas de culto como “Requiem for a dream” (2000, EEUU) o “Mother!” (2017, EEUU), Darren Aronofsky, presentaba, esta vez como productor, “Pacified”, film a concurso en la Sección Oficial de la 67 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián y dirigido por su amigo Paxton Winters. Aronosfky compartía dónde se conocieron: “estaba en el festival de cine de Estambul en el 2001 con “Requiem for a dream”, y allí había un americano de ojos azules y pelo rubio que se relacionaba con todo el mundo y hablaba en turco. Era Paxton, un periodista y realizador de documentales que llevaba 18 años en Turquía. Allí surgió nuestra amistad”.

Darren Aronofsky y Paxton Winters en la presentación de la película
(fotografía de Alex Abril www.sansebastianfestival.com)

Después de aquel primer encuentro, Winters se mudó a Brasil, aprendió portugués y, por razones del destino, acabó integrándose en una de las favelas de Río de Janeiro. “Yo no tenía ninguna intención de entrar en las favelas. Era poco antes del mundial de fútbol y los alquileres habían subido muchísimo, así que pensé en regresar a casa, pero Joseph y Wellington (los guionistas de la película) me invitaron a entrar en la comunidad de la favela. Inicialmente les dije que no, aquello era demasiado intenso para mí. Me daba miedo. Pero luego pensé que todo lo que había merecido la pena en mi vida había sido fruto de haberme enfrentado a mis miedos, así que decidí alojarme en la favela durante 6 meses hasta que bajasen los alquileres. En ese tiempo, la comunidad se abrió a mí, sentí que me abrazó, y esos 6 meses se convirtieron en 9 años porque no quería marcharme”. Para Aronofsky, “Paxton es un espíritu singular en este planeta. Es capaz de hacer amigos en cualquier sitio. Entró a vivir en las favelas y se convirtió en parte de esa comunidad”.

El proyecto comenzó a fraguarse 3 años después de que el director se instalase en la favela: “yo era un observador, me dedicaba a escuchar y a hacer muchas preguntas. Me empecé a sentir el canal para que aquellas historias pudiesen ser contadas”. En este sentido, el actor principal Bukassa Kabengele proclamaba: “esta película pone como protagonistas a personas que en Brasil están excluidas. Y cuando hablamos de favelas, hablamos de una comunidad eminentemente negra. Brasil es un país que por un lado tiene un 54% de la población negra (es el país con mayor población negra fuera del continente africano), y a la vez es un país extremadamente racista y excluyente. La mortalidad entre los jóvenes de esa población llega a cifras que asustan. Esas personas solo aparecen cuando se habla de criminalidad, lo que no siempre es verdad. La película ha tenido el coraje de entrar en una favela y no poner el foco en las armas. Lo que plantea por encima de todo son las relaciones humanas y sociales”.

Paula Linhares y Darren Aronofsky durante la rueda de prensa de Pacificado en la 67SSIFF
Paula Linhares y Darren Aronofsky durante la rueda de prensa de Pacificado en la 67SSIFF

Cuando hablamos de películas de favelas, todos pensamos en “Tropa de élite” (José Padilha, 2007, Brasil) o en la sobresaliente “Ciudad de Dios” (Fernando Meirelles y Kátia Lund, 2002, Brasil). Pero el guionista Wellington Magalhaes marcaba distancias: “normalmente las películas de favelas enseñan tiroteos. Nosotros queríamos una historia contada por personas que viven allí para personas que no viven allí. Eso es lo que hace diferente a la película. La película no es de Paxton ni de ninguno de nosotros, es de la comunidad que vive allí“. La productora Paula Linhares incidía también en que “¡va a ser el primer film en una favela contando la historia de una mujer!”.

Y aunque no fuese el foco de la película, lo cierto es que todo el equipo de la película coincidía en lo complicado, incontrolable y peligroso que había resultado el rodaje. Literalmente, se rodó en medio de tiroteos. Kabengele contaba: “me hospedé dentro de la favela durante 2 meses, y todos los días oía tiros de ametralladoras”. El productor Marcos Tellechea relataba otro episodio en el que “un día las fuerzas especiales de la policía entraron en la favela, rápido tuvimos que recoger las cámaras que habíamos montado en el tejado, escondernos, tumbarnos en el suelo, e inmediatamente comenzó un intercambio de tiros de armas pesadas que duró 40 minutos”. El director también relataba que en la película “he incluido imágenes rodadas con mi iPhone durante una operación policial en la que murieron tres personas”. Magalhaes exclamaba que “casi todos los días muere gente allí y eso no es noticia. Incluso hay un joven que participó en este proyecto y que, por falta de oportunidades, después entró en el tráfico de drogas y ha fallecido hace 2 semanas. El estado no entra allí, es un lugar olvidado, o más que olvidado, es un lugar que nunca ha sido recordado”.

Las actrices Cassia Nascimento y Debora Nascimento durante la rueda de prensa de Pacificado en la 67SSIFF
Las actrices Cassia Nascimento y Debora Nascimento durante la rueda de prensa de Pacificado en la 67SSIFF

El guionista también reconocía que “la comunidad abrazó el proyecto, nos abrieron sus casas. Era complicado filmar en la favela porque está viva 24 horas al día y no es un lugar precisamente silencioso, pero tuvimos el apoyo de personas que viven allí y que nos ayudaron a controlar todo ese movimiento”. Paxton decía orgulloso: “la comunidad participó en todo: en el guión, en la historia, en la figuración,… muchos actores viven en la favela, empezando por la propia Cassia. Cada departamento de la película contrató a dos o tres personas de la comunidad, muchas de las cuales siguen trabajando hoy en día en la industria del cine, de la TV o de la publicidad. No habría habido manera de que pudiéramos haber rodado allí si no hubiésemos contado con el apoyo y la colaboración de la comunidad”. Para el productor Tellechea además “era importante buscar esa autenticidad en todos los departamentos. Llegamos a contratar a más de 200 personas de la comunidad”.

Ricardo Darín en la 67SSIFF: “La capacidad principal de los argentinos es la de renacer todo el tiempo”

La odisea de los giles”, adaptación de la novela “La noche de la Usina” (Eduardo Sacheri, 2016), llega a la 67 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián como una Proyección Especial (fuera de concurso) de la Sección Oficial.

Ricardo Darín presentando La Odisea de los Giles en el teatro Victoria Eugenia

La película toma de contexto un episodio tan dramático para la sociedad argentina como el corralito de 2001. En palabras de uno de sus protagonistas, y más que habitual en el festival donostiarra, Ricardo Darín: “Lo que ocurrió en aquel momento, más allá de que no fue muy investigado a posteriori, está grabado en el ADN de todos nosotros. No fue sólo un problema económico-financiero. Se han perdido vidas. Se han modificado familias con gente auto-exiliada para buscarse fuera una nueva vida. El dolor acumulado es muy grande”. No obstante, también se muestra esperanzado: “Los argentinos tenemos una gran gimnasia de atravesar crisis, sobrevivirlas y volver a renacer. Quién sabe si no será esa nuestra característica principal: renacer todo el tiempo. De todos modos, somos un pueblo con mucha esperanza y esperamos aprender de los errores cometidos, si es que los hemos cometido nosotros, y poder avanzar”.

Pese a este trasfondo, la película, que no deja de ser en esencia una “peli de atracos” al estilo Ocean’s Eleven (Steven Soderbergh, 2011, USA) pero con unos personajes menos glamurosos, más “giles” (o “pardillos” como se traduciría a jerga castellana), está repleta de buenas dosis de humor. El director Sebastián Borensztein explicaba al respecto que “más que proponernos hacer una comedia, nos propusimos contar una historia que tiene un contexto muy dramático pero con la premisa de que aquel lugar en el que pudiera caber el humor, lo explotaríamos al máximo”.

El equipo de la película tras la proyección en el teatro Victoria Eugenia

La 67SSIFF arranca con el franquismo como telón de fondo

Acaba el primer fin de semana de esta 67 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián con un balance muy positivo entre las cintas que compiten en Sección Oficial por la Concha de Oro. A la cabeza, con una excelente y ciertamente esperada acogida de crítica y publico, “La trinchera infinita”, de los directores de Handia y Loreak, y con un reparto encabezado por Belén Cuesta y Antonio de la Torre, que levantaron al K1 en la sesión de ayer por la noche. Arrancando en un pueblo andaluz que podría ser cualquiera en plena Guerra Civil española, la película narra el auto encierro, desde el único punto de vista del “topo” Higinio, encarnado por De la Torre, durante más de 30 años por temor a represalias. De hecho, en palabras de uno de sus propios directores, “la película es una alegoría al miedo”.

Equipo de La trinchera infinita recibiendo los aplausos del público tras la proyección

Con peor acogida, y no exenta de cierta polémica, comparte contexto histórico la muy esperada “Mientras dure la guerra” de Alejandro Amenábar. Pedagógica y cargada de simbolismo, resulta una película necesaria para unas generaciones, en las que se autoincluye el propio director, que desconocen los detalles de este episodio de nuestro pasado reciente.

Fotograma de la película Mientras dure la guerra

La película escogida por el certamen para inaugurar la Sección Oficial ha sido “Blackbird”, un remake de la danesa “Stille hjerte” cuyo guionista Christian Torpe ha adaptado ahora al público americano. La película original de 2014 ya se presentó en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián e incluso fue galardonada con la Concha de Plata a la mejor actriz para Paprika Steen. Ninguno de los actores del remake ha querido ver la película original de 2014 para no “verse influidos por las decisiones de otro actor”. En este caso es Susan Sarandon la que que encarna a una madre a la que diagnostican esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y decide acabar con su vida antes de que la enfermedad empeore, con la ayuda de su marido encarnado por Sam Neil y el consentimiento de sus hijas Jennifer (Kate Winslet) y Anna (Mia Wasikowska).

Fotograma de la película Blackbird

La directora de la franco-alemana “The Audition” profundiza, sin juzgar, en los conflictos interiores de una mujer repleta de inseguridades y en búsqueda constante de la aprobación de los demás, y lo hace desde la perspectiva de la protagonista, incapaz de empatizar con el sufrimiento que genera en los que la rodean en el ámbito personal pero también en el profesional, donde como profesora de música proyecta su perfeccionismo patológico en uno de sus alumnos

Mano de obra”, una ópera prima de bajo presupuesto y con un reparto no profesional sobre un grupo de familias “paracaidistas” (como se les llama en México a quienes ocupan ilegalmente una casa “sin propietario” para luego reclamarla), es la primera sorpresa de la Sección Oficial según el criterio de la prensa. Habrá que esperar a ver si el público comparte ese aprecio por esta sencilla historia, de cierto aspecto amateur y con algún altibajo en el pulso narrativo.

Fotograma de la película Mano de obra

En “Proxima”nos acercamos a la mente de una madre con dos grandes pasiones: su carrera como astronauta y su hija Stella. Se trata de una película feminista que narra los dilemas de la conciliación laboral y la discriminación machista que debe afrontar la protagonista tras ser aceptada para ingresar en la próxima misión a Marte. El film tiene cierta vertiente documental y es que todo el proceso de entrenamiento se ha rodado en las instalaciones reales tanto de la Agencia Espacial Europea en Colonia como en el centro de preparación Star City cerca de Moscú sin utilizar modelos ni reconstrucciones, los lugares donde los astronautas de nuestro tiempo se preparan para viajar al espacio.

La cinta china “Lhamo and Skalbe” entra en Sección Oficial bajo el propósito de completar la muestra del cine que se está creando en estos momentos a nivel global, pero pasará desapercibida más allá de eso. La película narra la historia de un marido que para poder casarse debe anular un matrimonio de conveniencia anterior.

Arregi, Garaño y Goenaga en la 67SSIFF: “Lo que sucedió en España hace 80 años tiene un reflejo clarísimo hoy en día”

El trío de directores vascos presentaba a concurso en la Sección Oficial de la 67 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián el film “La trinchera infinita” como “una alegoría sobre el miedo y sobre cómo puede condicionar el comportamiento de los individuos”. Alejándose de cualquier atisbo de discurso político, pero sin dar la espalda al contexto en el que transcurre la historia, la cinta pretende “crear un diálogo entre el pasado y el presente, traer todo lo que sucede en la película para que el espectador de hoy en día entienda que le apela algo y la complete de algún modo”, decía uno de los codirectores Aitor Arregi, cerrando con la cita “las ropas cambian pero las inquietudes humanas son eternas”. Y es que según Arregi, “lo que sucedió hace 80 años tiene un reflejo clarísimo hoy en día”.

Jon Garaño y Aitor Arregi durante la rueda de prensa de La Trinchera Infinita

Tomando el relevo del documental “30 años de oscuridad” (producido también por La Claqueta en 2011), que descubría la figura de los “topos” tras la guerra civil española, la película narra, desde el punto de vista del encerrado, del topo, la historia de un matrimonio, pero también la de un país como telón de fondo. No en vano, Jose Mari Goenaga reconocía que “nos pudimos beneficiar de todo el trabajo de documentación que había hecho la productora para el documental, y nos basamos en hechos reales para construir unos personajes ficticios que nos permitían llevar el relato hacia donde queríamos“.

Antonio de la Torre y Belén Cuesta durante la rueda de prensa de La Trinchera Infinita

Otro de los aspectos mejor tratados, a pesar de dificultar en cierta medida la comprensión de los diálogos, es el acento andaluz. Los propios actores protagonistas, sevillana y malagueño, hablaban sobre ello. Belen Cuesta decía que “era uno de los miedos que teníamos, e hicimos un trabajo muy minucioso, contando como asesores incluso con gente de los pueblos de la zona, y no sólo para replicar el acento sino para incorporar expresiones, porque queríamos que se percibiese una honestidad, fundamental para contar la historia”.  Antonio de la Torre continuaba bromeando: “¿y si no se nos entiende? Bueno, como vamos al Festival de San Sebastián, igual con un poco de suerte pues que nos subtitulen”. A este respecto, el coproductor Olmo Figueredo parafraseaba a un compañero andaluz reconociendo que “es curioso que hayan tenido que venir tres directores vascos para hacer el tratamiento más bonito que se ha hecho hasta el momento de la lengua andaluza”.

Preguntados sobre las referencias del film, Goenaga afirmaba que “películas de Polanski como “La semilla del diablo” o “El quimérico inquilino” estuvieron muy presentes durante la escritura del guión, al menos en la manera de compartir el punto de vista del protagonista y en no saber si lo que se está viendo es su imaginación o la realidad”. Para Arregi, también reconoce cierta influencia de Wong Kar-wai y su “In the Mood for Love” durante la fase de realización a la hora de decidir los encuadres, “de lo que se ve y lo que no se ve”.

Alejandro Amenábar en la 67SSIFF: “Quiero confrontar al espectador con el problema que tenemos en este país con nuestra identidad y decirle: esto es lo que hay, ¿qué hacemos a partir de ahora?”

¿De verdad nos queremos meter en esto? Mira, si Miguel de Unamuno fue capaz de levantarse aquel día en el paraninfo, qué menos que nosotros hacer esta película”. Así recordaba Alejandro Amenábar una charla con su productor Fernando Bovaira una vez que movistar+ confirmó su apoyo al film, presagiando el terreno pantanoso en el que se estaban adentrando. Y efectivamente así ha sido, “Mientras dure la guerra” ha generado debate, y no precisamente en el plano artístico. Pero como dice el director, “cuando haces una película tienes que ir preparado para todo, porque en eso consiste hacer películas. Tú las haces y la gente opina. Yo lo que puedo decir es que la he preparado a conciencia y la he escrito en conciencia”.

Alejandro Amenábar durante la rueda de prensa de “Mientras dure la guerra”

A pesar de la cita, a Amenábar no se le ocurre compararse con el escritor de la generación del 98. “Era un gran pensador de España que cuestionaba todo lo que veía, una especie de mosca cojonera brillante, inconformista siempre”, describe el director, que continúa reconociendo que “donde sí me llego a identificar con el personaje es en ese momento, que me parece absolutamente conmovedor, en el que cobra consciencia de que no estaba siendo consecuente, y elige el momento más inoportuno para poner un poco de coherencia en su vida. Y ante esto me pregunto, como persona pública, ¿yo qué habría hecho en ese momento?, ¿me habría atrevido a hacer lo mismo? Seguramente no”.

Confesiones aparte, la película, que llevaba en un cajón desde que fuera escrita hace tres años, es una clara alusión a nuestro presente y, con el fascismo como telón histórico, pretende llamar la atención sobre el repunte de los extremismos políticos, ante los cuales el propio director no tiene problemas en posicionarse: “esas posturas faltas de respeto a mí personalmente me inquietan bastante”. Según Amenábar, “soy de naturaleza optimista, pero si la película ya era pertinente, o inoportuna, hace tres años, en el momento político actual en el que se estrena es aún más pertinente, o más inoportuna”.

De hecho, llama la atención la coincidencia con el estreno de otra película con la que comparte temática, “La trinchera infinita”, que por cierto también compite en Sección Oficial en esta 67 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Amenábar le encuentra una posible explicación. “Creo que se debe a un salto generacional. Yo en los 80 era un crío. A Unamuno sí lo había estudiado en el bachillerato. Sin embargo me di cuenta que nuestra generación ha pasado de puntillas por la historia de la Guerra Civil. Opino que es bueno para un país conocer su historia, porque cuanto más rascas en esa historia, más conexiones encuentras con cosas que pueden volver a pasar. Y a partir de ahí entiendo que de pronto una nueva generación de creadores ponga foco de atención sobre unos acontecimientos que fueron terribles y que no son tan lejanos en el tiempo”.

Fotograma de la película “Mientras dure la guerra”

Ahondando en ese proceso de descubrimiento de nuestra historia reciente, el director señala los episodios que más le sorprendieron durante el trabajo de documentación, y que ha convertido en algunas de las escenas más icónicas de la película, empezando por la frase que le da título, que “es parte de un documento importantísimo por el que Franco se convierte en el jefe de todo esto, y la manera en que despareció, de auténtico thriller político”. “Todo lo que iba descubriendo me sorprendía, como que al menos una facción de los militares no se levantase contra la República sino contra un gobierno específico de la misma, o como que inicialmente la bandera republicana siguiese ondeando en el cuartel de Franco, o su jugada a fin de conseguir más apoyos para su objetivo de ascenso al poder reemplazando esa bandera por la monárquica, de donde por cierto creo que vienen muchos de los problemas que tenemos en España hoy en día con nuestra identidad”.  Y aquí vuelve a pinchar hueso: “algo que ha ido reforzándose mientras hacíamos la película es esa idea de que en este país tenemos un problema con nuestra identidad y con nuestros símbolos. Por eso era importante para mí confrontar al espectador con la bandera o con el himno, y con esas secuencias decirle: esto es lo que hay, ¿qué vamos a hacer a partir de ahora?”.

Para respaldar esta declaración de intenciones, Bovaira señala que “en esta película era fundamental acercarnos a la verdad de los hechos históricos sin ningún tipo de frivolidad ni licencias dramáticas. En ese sentido, el trabajo de documentación ha sido muy exhaustivo y hemos contado con asesores históricos y militares”. Concretamente en lo que respecta a la escena final en el paraninfo, que es la que ha generado más polémica sobre qué parte es realidad y qué ficción, Amenábar reconoce que “yo he intentado leerme todo lo que hay escrito sobre este episodio, y creo que realmente no es tan difícil acotar desde un punto de vista detectivesco qué es lo que se dijo y, aunque no coincide necesariamente con lo que aparece en la película, sí hemos intentado ser fieles al espíritu de lo que estaba pasando y sobre todo ser muy cuidadosos con las frases que dice cada personaje. En cualquier caso, una cosa que me quedó muy clara después de leer todo el material, es que el señor Unamuno la lió parda”.

En el trabajo interpretativo de Santi Prego también se apoya gran parte de la credibilidad del film. No en vano, el actor comparte que “la preparación del personaje de Franco implicó seis meses trabajando con Alejandro, sobre todo tratando de encontrar “la voz”. En la voz estaba la máscara del personaje”. Según el director, “queríamos jugar de partida con todos los elementos aparentemente ridículos que tenía Franco, como su vocecilla, sus problemas de dicción, su timidez, su falta de modos de mando,… porque forman parte de un personaje que de entrada desconcierta, e ir viendo cómo a pesar de esa apariencia de “mosquita muerta”, su gran tesón que le ayudaba a sobreponerse a esos elementos acaba convirtiéndole en alguien que no genera la mínima sonrisa. Pero a la vez también queríamos profundizar en el personaje de Franco, entrar en su cabeza y, humildemente, tratar de conseguir la versión más seria interpretada hasta la fecha”.

Eduard Fernandez en la película Mientras dure la guerra

Sensacionales también los trabajos de Karra Elejalde y Eduard Fernández, encarnando a personajes con los que llegaron a empatizar e incluso entender, dejando de lado cualquier tipo de juicio que les impediría hacer su trabajo. Elejalde bromeaba al respecto: “Mi cerebro es de izquierdas pero mi cuerpo es de derechas. Es decir, soy vago. Para mí ha sido todo muy cómodo en ese sentido porque ya contaba con que Alejandro se documentaría perfectamente y me contaría lo único que realmente me interesaba a mí, que es lo que decían de Unamuno. Yo no me dedico ni me tengo que preocupar de “equidistancias””.

Nuestras películas favoritas de 2018

Este año nos ha costado mas que en otras ocasiones quedarnos solamente con 10 películas debido a la gran calidad de los films que hemos visto durante todo el año, pero aquí está nuestro top 10 de 2018 (como siempre, siempre según nuestro criterio subjetivo). La mayoría de películas del top las hemos podido disfrutar en festivales de cine, principalmente Sitges y San Sebastián, por lo que quizá estén pendientes de estrenar en cines comerciales. Queremos destacar algunas películas que aunque no han entrado en el Top 10 son dignas de recordar este 2018: Au poste!, Den skyldge (The Guilty), Pájaros de verano, Cold November, Most Beautiful Island, The Sisters Brothers.
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poster Upgrade (Ilimitado)
Upgrade (Ilimitado) (Leigh Whannell, 2018, Australia)
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poster The House That Jack Built (La casa de Jack)
The House That Jack Built (La casa de Jack) (Lars von Trier, 2018, Dinamarca)
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poster Un lugar tranquilo
Un lugar tranquilo (John Krasinski, 2018, Estados Unidos)

Vista por @adictosaljetlag en circuito comercial

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poster Assassination Nation (Nación salvaje)
Assassination Nation (Nación salvaje) (Sam Levinson, 2018, Estados Unidos)
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poster Gorrión rojo
Gorrión rojo (Francis Lawrence, 2018, Estados Unidos)

Vista por @adictosaljetlag en circuito comercial

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poster Overlord
Overlord (Julius Avery, 2018, Estados Unidos)

Vista por @adictosaljetlag en la 51 Edición del Festival de Sitges y en salas comerciales

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poster El rehén
El rehén (Brad Anderson, 2018, Estados Unidos)

Vista por @adictosaljetlag en circuito comercial

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poster First Man (El primer hombre)
First Man (El primer hombre) (Damien Chazelle, 2018, Estados Unidos)

Nuestro Top #66SSIFF

Nuestro ranking de las mejores películas que hemos visto durante la 66 edición del Festival de Cine de San Sebastián. Esto incluye toda la Sección Oficial y alguna que otra de Perlak, New Directors y Horizontes latinos.

En este ranking incluimos las mejores películas (obviamente según nuestro criterio subjetivo) entre las más de 30 películas que hemos visto durante la 66 edición del Festival de Cine de San Sebastián. Esto incluye toda la Sección Oficial y alguna que otra de Perlak, New Directors y Horizontes latinos.

Hay varias películas que no hemos podido ver y que por ello no hemos podido valorar para entrar en el ranking, por ejemplo: Roma, Blackkklansman, Capernaum, Viaje al cuarto de una madre o Cold War.

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poster Petra
Petra (Jaime Rosales, 2018, España)
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poster First Man
First Man (Damien Chazelle, 2018, Estados Unidos)
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poster Cold November
Cold November (Ismet Sijarina, 2018, Kosovo)
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poster The Sisters Brothers
The Sisters Brothers (Jacques Audiard, 2018, Francia)
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poster Malos tiempos en El Royale
Malos tiempos en El Royale (Drew Goddard, 2018, Estados Unidos)
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poster Pájaros de Verano
Pájaros de Verano (Ciro Guerra, Cristina Gallego, 2018, Colombia)
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poster El Ángel
El Ángel (Luis Ortega, 2018, Argentina)
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poster La Noche de 12 Años
La Noche de 12 Años (Álvaro Brechner, 2018, Uruguay)

66 Zinemaldia, entre la reivindicación del humor y el riesgo en la programación

La gala de inauguración del Festival Internacional de Cine de San Sebastián ya presagiaba que su 66 edición sería diferente. Y es que este año el Zinemaldi ha innovado, y ha asumido riesgos

La gala de inauguración del Festival Internacional de Cine de San Sebastián ya presagiaba que su 66 edición sería diferente. Y es que este año el Zinemaldi ha innovado, y ha asumido riesgos, desde el guión satírico y cargado de auto-parodia donostiarra de Borja Cobeaga, Diego San José y Borja Echevarría en boca de una inspirada Belen Cuesta la primera noche del Kursaal, hasta la programación de una Sección Oficial con una diversidad de géneros y estilos poco habitual, pasando por el nuevo diseño de los galardones. Pese a cierto sector crítico tendente a la hipersensibilidad, la jugada le ha salido bien a Rebordinos. Se ha hablado, y se hablará, de esta edición, marcando una tendencia de lo que (ojalá) nos espera los próximos años. Reivindicar, el humor, o cualquier otra causa que lo merezca, es síntoma de una sociedad aún despierta.

Obviamente no podía falta el glamour que acompaña a las estrellas internacionales. Y este año no han sido pocas. A los tres premios Donostia que se han otorgado este año, Danny DeVito, Judi Dench y el director japonés Hirokazu Koreeda (primer cineasta asiático en recibir este reconocimiento), se han sumado las visitas Ryan Gosling, que protagoniza “First Man” – “El Primer Hombre” (Sección Perlas), una película que narra la historia de Neil Amstrong y la misión de la NASA que le llevó a ser el primer hombre en pisar la luna; Robert Pattinson que acudió junto con Juliette Binoche, Mia Goth y la directora Claire Denis a presentar “High Life” (Sección Oficial), que acabó recogiendo el Premio Fipresci de la crítica internacional por esta ciencia ficción ambientada en el espacio donde un grupo de jóvenes convictos forman parte de un experimento científico en contra de su voluntad; Bradley Cooper, que presentó su ópera prima como director, “A Star is Born” – “Ha nacido una estrella” (Sección Perlas – Fuera de Concurso), que protagoniza junto a Lady Gaga; o Chris Hemsworth presentando la película de clausura  “Bad Times at the El Royale” – “Malos tiempos en El Royale” (Sección Oficial – Fuera de Concurso), un thriller sangriento habitualmente más propio de la Semana de Terror o de Sitges (donde por cierto acabó proyectándose también en el último maratón sorpresa) pero que muestra los nuevos terrenos que está dispuesto a explorar el Festival para llegar a un público más amplio.

Robert Pattinson y Mia Goth en la presentación de High Life en 66SSIFF

Robert Pattinson y Mia Goth en la presentación de High Life

Bradley Cooper en la rueda de prensa de A Star is Born en 66SSIFF

Bradley Cooper en la rueda de prensa de A Star is Born

Además de las presencias internacionales, algunos de nuestros mejores actores y directores también han pisado la alfombra roja del Festival. En la Sección Perlas se ha presentado (tras su pase por la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes) una de las mejores propuestas de esta edición, “Petra“, la última película de Jaime Rosales con la que el director trata de reconciliarse con el público pero sin conceder demasiado espacio a los convencionalismos.  La cinta resulta magnética de una forma extraña y agradable a la vez, cargada de giros narrativos y recursos fílmicos que derivan en una trama cada vez más impredecible según avanza el metraje. La protagoniza una Bárbara Lennie en el registro en el que siempre deslumbra, que reconocía que gran parte de los diálogos fueron improvisados, lo que ayudó a la extrema naturalidad de las interpretaciones. También las actrices Najwa Nimri, Eva Llorach, Carme Elías y Natalia de Molina han acudido a San Sebastián para acompañar a Carlos Vermut en la presentación de su esperada nueva película, “Quién te cantará“, que ha cosechado el Premio Feroz a la mejor película de la Sección Oficial, otorgado por la Asociación de Informadores Cinematográficos de España. También en Sección Oficial a concurso se ha presentado “El Reino“, un thriller político dirigido por Rodrigo Sorogoyen que ya pasó por Toronto y en el que destaca, como viene siendo habitual, la gran actuación de un Antonio de la Torre que da vida a un político español involucrado en una trama de corrupción que recuerda demasiado a la triste realidad española de los últimos años. De la Torre presentaba por partida doble en esta edición, ya que también protagoniza “La noche de 12 años” (Sección Horizontes Latinos), coproducción española que ya fue presentada en Venecia y en la que encarna al uruguayo Pepe Mújica durante su cautiverio político, acompañado de otro actor que también defendía dos cintas este año, Chino Darín.

Antonio de la Torre y Chino Darín presentando La Noche de 12 Años en los encuentros TCM

Antonio de la Torre y Chino Darín presentando La Noche de 12 Años en los encuentros TCM

 

El hijo del “Bombita“, otro asiduo al festival que por cierto se encargó de inaugurar el de este año con su comedia romántica “El amor menos pensado” (Sección Oficial), traía “El ángel” (Sección Perlas) después de pasar por Cannes y coproducida por El Deseo (la productora de Pedro Almodóvar, que también se dejó ver por la capital donostiarra), una historia sobre los inicios de Carlos Robledo Puch, el delincuente que más tiempo lleva en prisión en la historia de Argentina, interpretado de manera sobresaliente por el joven Lorenzo Ferro (que sorprendentemente, según él mismo ha comentado, éste ha sido su primer trabajo remunerado).

Pero no sólo por elencos de renombre triunfan las películas. Que se lo digan a Isaki Lacuesta, que con su “Entre dos aguas“, una historia a caballo entre el drama social y el documental, que alguno ha denominado “falsa realidad”, que se sitúa doce años después de “La leyenda del tiempo” y que narra el reencuentro de Isra y Cheíto tras la salida del primero de ellos de la cárcel, ha logrado el reconocimiento de crítica (fue la mejor valorada en la quiniela de El Diario Vasco) y jurado, logrando la Concha de Oro de esta edición.

El equipo de de Entre dos aguas con la Concha de Oro a la Mejor Película en S66SSIFF

El equipo de de Entre dos aguas con la Concha de Oro a la Mejor Película

Siguiendo con el palmarés de la Sección Oficial, la Concha de Plata a la Mejor Actriz ha sido para Pia Tjelta, por su actuación en “Blind Spot“, película rodada en un único plano secuencia en la que la actriz interpreta a la madre de una adolescente durante un trágico accidente. La Concha de Plata al Mejor Actor ha recaído en Dario Grandinetti, por su actuación en “Rojo“, película gran triunfadora esta edición llevándose también los premios a la Mejor Dirección y a la Mejor Fotografía. El premio al Mejor Guión de esta edición ha sido otorgado ex aequo a las películas “L’homme fidèle“, una comedia dramática de producción francesa, y “Yuli“, un biopic del bailarín cubano Carlos Acosta en manos de la directora española Iciar Bollaín.

Fuera de Sección Oficial, el público ha premiado con sus votos en la Sección Perlas al film de animación “Un día más con vida“, de producción polaco-española que narra la cobertura del periodista Ryszard Kapuściński durante la guerra civil de Angola en los años 70, seguido muy de cerca (a tan sólo 1 centésima) de “Capharnaüm“, un drama sobre la infancia del Líbano que ya ganó el premio del jurado en Cannes este mismo año. Por su parte, el jurado joven ha premiado a “Viaje al cuarto de una madre” en la Sección Nuevos Directores, segunda película de la directora Celia Rico protagonizada por Anna Castillo y Lola Dueñas.

Más allá de películas y palmareses, esta edición no ha estado exenta de ciertas polémicas. Y es normal dado el volumen y relevancia que está adquiriendo el Festival año tras año. La primera relativa al insuficiente número de proyecciones reservadas para prensa y acreditados, claramente patente el día que llegaron a estar programadas a la misma hora tres de las películas más esperadas de esta edición (“Blackkklansman“, “The Sisters Brothers” y “Roma“), y que degeneró en un mal clima que provocó alguna situación incómoda en las colas de entrada de los Cines Príncipe. En palabras posteriores del propio director del Festival, sabio reconociendo errores, “la solución pasará por quitar proyecciones del público porque no hay más salas en la ciudad”.

Los famosos tampoco se han librado de cierta queja popular, como la generada por la fugaz llegada de Pattinson al María Cristina dejando con un palmo de narices a las hordas de fans que llevaban horas de espera. Como es habitual, las plataformas digitales también se han visto envueltas en algún pequeño conflicto, como el “embargo” que impuso Netflix a las entrevistas de Alfonso Cuarón, que venía a presentar “Roma” de forma paralela a la organización del Festival. Sin embargo, como público resulta de agradecer la manifiesta voluntad por ambas partes (Festival y Plataformas) por entenderse y seguir madurando un modelo de relación beneficioso para todos a largo plazo. Un ejemplo de ello ha sido la participación en Sección Oficial (fuera de concurso) de la nueva serie de Enrique Urbizu para Movistar+, “Gigantes“, en la que José Coronado interpreta al patriarca de una familia criminal, y que recoge el testigo del gran thriller castizo de los últimos años.

En definitiva, una inteligente combinación de elementos que sorprendentemente se han conjugado a las mil maravillas, desde la heterogénea y atrevida programación de películas (con una potente incursión en el cine de género) hasta el aluvión de estrellas hollywoodienses, pasando por la consolidación de la presencia de las nuevas plataformas digitales, han convertido a la 66 en la mejor edición de los últimos años y que posicionan al Festival a la vanguardia del cine (y de la cultura en general) que está por llegar.

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